Y me preguntaste

Etiquetas

, , , , , , ,

Aquella tarde se me salía el corazón por la boca, los latidos eran fuertes y asfixiantes, tú me habías citado para hablar, hacía algunos días que me dijiste si me podías hacer una pregunta y yo te dije que sí, pero luego me propusiste que lo olvidara, que era una tontería, una necedad, una niñería, pero yo insistí, y te di mil razones por las que seguir adelante, quería ese encuentro, solo estar a tu lado me hacía feliz, pensar que era alguna confidencia o secreto o declaración, sobre todo esto último, soñaba que tú te atreverías a decir lo que yo no, que ésta proximidad en los últimos tiempos nos había acercado más. En el fondo pensé que me revelarías tu interés por mí, que me preguntarías si era mutuo el sentimiento, y planeaba y recreaba ese momento, intuía que había llegado ese día anhelado, con tu sonrisa tímida y radiante, con tu mirada de ojos caídos observando el suelo, sin querer confrontarlos con los míos que vagan por tu pelo, no concebía que no fuese así, nunca podría pensar que lo que me ibas a demandar o interrogar no estuviese relacionado contigo y conmigo, y no con los otros, con los amigos y hermanos, con acciones mías y de otros sobre alguien o algo que no fueses tú y yo, pero uno cuando fantasea e imagina no es realista, se ven y se sienten y se interpretan los gestos acomodándolos a nuestros deseos, y si son palabras las tergiversamos y las adecuamos a lo que queremos oír, las disponemos de tal manera que nos acaricien y no nos dañen o hagan sufrir, las amoldamos de tal manera que no se las reconoce, y quién las dice no sabe que son las que dijo de tan cambiadas que están desde que salieron de su boca, que nosotros transformamos en nuestra boca para que diga lo que se suspira oír, y fue esto lo que pasó cuando tu accediste a conversar sobre lo que me anunciabas era una bobería, yo encandilado iba avizor de unas noticias gratas y de buenaventura, cuando esa tarde, nervioso y entregado me dirigía a nuestra reunión, ilusionado y expectante, ridículo visto desde aquí, agonizante allí. Sentados en la escalinata, donde otras veces charlábamos y reíamos y nos inventábamos juegos con los que poder tocarnos y levemente rozar nuestras pieles adolescentes que de niños se tocaban más, y el pudor del crecimiento había desterrado como naturales, y tu cuerpo ya rotundo era un imán para mí inalcanzable, pero al sentarnos uno junto al otro y después de titubeos inmaduros al fin me espetaste esa pregunta que tantas veces me rehago, y dudo si volvería a responder, si la sinceridad es el mejor camino, si esa franqueza no es innecesaria en ciertos momentos, me digo, si no cometí un error o imprudencia que marcó toda mi vida, y me solicito respuestas que me nieguen ese presagio y me hagan creer que una acción tan nimia no puede cambiar todo el devenir de los días futuros de dos personas jóvenes y tiernas, que aún no están corrompidas por el tiempo y las relaciones, por el paso intrínseco de la existencia y los aprendizajes, y aquél jarro de agua fría que fueron tus palabras a bocajarro, inesperadas; – “¿te enrollaste con mi hermana?” –. Y yo, desprevenido balbuceé, intentando tomarme el tiempo necesario para ordenar mis pensamientos, que rápidamente se me nublaron, toda esa alegría y felicidad cayó de golpe, herido en lo más hondo de mí, no era yo el centro de tus pensamientos, – aunque sí -, era tu hermana unida a mí la que quebraba tu mente, la que hacía que estuviésemos allí uno al lado del otro, pero no por nosotros sólo, si no por terceros, y eso era lo más doloroso, todo lo divagado fue hecho añicos, la primera vez que los sueños se convertían en espantos y pesadillas, y un cielo negro se cernía sobre ese verano soleado.

 

.        (Continua…)

 

.     *Enrique Urquijo y los Problemas nos acompañan hoy el texto para cantar a esa persona que no sabe lo que le echamos de menos..

Aunque tú no lo sepas

.     **NA: Publicado originalmente el 16 de Febrero de 2012. Hoy recibe una segunda oportunidad.

Sintiendo la locura

Etiquetas

, , , , , ,

Sintiendo la locura

que me aborda

en cada esquina,

súbita granada

que golpea,

precisa,

ahogado en

la idea de tener,

tenerte, cerca,

susurrante.

.

Desquiciado en

otra esquina,

maldita esquina.

¿Qué te guardas

en la sombra?

Sombra aniquilante,

acechante al desprevenido.

.

¿Qué augurios

de silencio traes?

Resquemor de lo que

Llegará.

.

Intrínseco paso.

¿Qué yugo me espera

tras la esquina?

Recuerdos pasivos

que me atrapan

por el miedo

contenido.

.

¿Qué traiciones

me esperan

en aquella esquina?

Sin duda

Tú eres mi

mayor esquina.

.

Tú, de quien me rehago

mil visiones,

por quien lloro por dentro,

dudando de tu amor sincero

por falta de palabras de afecto.

Tú, que te guardas tus sentimientos,

para no hacerte daño.

Tú, que me matas por esos silencios,

que rasgan mi corazón,

que laceran todo mi ser.

Por ti siento no sé qué,

O sí lo sé, y me da miedo

decir Te quiero.

 

 

*Jarabe de Palo y Antonio Carmona ponen música a este poema que como la canción aún venera…

Te miro y tiemblo

 

.     **NA: Publicado originalmente el 11 de Febrero de 2012. Hoy recibe una segunda oportunidad, sumándome a los #MiércolesDePoesía.

Una sonrisa amplia y limpia

Etiquetas

, , , , ,

Ellos eran parte del local, no tenían que esperar la “cola” y si había mucha gente entraban por la puerta de atrás, el jefe de la sala les invitaba, los camareros les conocían y en cuanto les veían les servían, no era necesario decir lo que querían ellos ya sabían cual trago era el que escanciar, la fuerza de la costumbre les había unido y conocían sus gustos, iban al menos un par de veces por semana, cuando no alguna más, después de varias rondas siempre eran invitados a unos chupitos de whisky y a la tercera o cuarta ronda eran premiados con una gratuita, como es normal esta ingesta de alcohol hacía sus efectos, estimulando todos los sentidos y dejando la mente en un estado de ebriedad soñolienta que hacía que todas las chicas flotasen como bellezas inalcanzables, pero que de vez en cuando se hacían alcanzables, y hubo un periodo de tiempo que las vacas gordas pulularon a su alrededor, la suerte sobre las conquistas se hizo creciente y eran muchas las que entablaban conversación con él. Curioso que cuanto más ligaba, más chicas se le acercaban, saludaba a unas y otras de días anteriores, y quizás fuese esto lo que hacía que otras nuevas se interesasen por él.  Un día besaba apasionadamente a una chica y otro a una diferente, sin esconderse de la primera, la audacia le llevaba a un descaro sin miramientos, la seguridad en sí mismo le conducía a tal atrevimiento que en una misma noche llegaba a estar besándose con varias en diferentes momentos, bailando con unas y otras, pero llegada la madrugada allí donde roza con el alba, se solía ir solo, sin compañía, seguido solamente por el séquito del alcohol, y beodo, comenzaba el regreso a casa. Él creía que esta bonanza nunca se acabaría, que esa soledad de regreso era elegida y que cuando quisiera podría cambiarla y quedarse con alguna de las chicas en vez de con el alcohol, pero se equivocaba, llegó el instante en el que empezaron a desaparecer las devotas mujeres que le miraban con deseo y esas miradas pasaron a ser de desdén, y ya no hubo más bailes ni besos ni ojos invitadores, todo se truncó, y entonces recapacitó sobre los últimos meses, sobre su comportamiento con algunas de aquellas mujeres, pasando por su cabeza muchas situaciones vividas, y entonces, supo que la chica de ojos saltones, boca amplia y sonrisa limpia, con cierto aire a Susan Sarandon, a la que él no encontraba del todo bella, es con quién más a gusto se descubría, él intuía que a ella le gustaba mucho, pero ella no se dejaba atrapar cuando, algo bebido, él se le insinuaba más sexual. Le decía que a él realmente la que le gustaba era su amiga y que ella “pasaba”, que era “un cara”. Pero poco tiempo después consiguió traspasar esa barrera que ella le imponía y una noche ambos se dejaron seducir mutuamente, y su boca se le entregó y él entregó la suya, y surgieron como un soplo placeres contenidos de un tiempo detenido, allá en esos días iniciales en los que sus destinos sólo eran paralelos en base a terceros. Y desde ese momento, cuando iba al local, sin darse cuenta siempre la buscaba oteando desde la barra hasta localizarla para más tarde, ya avanzada la noche, procurar dejarse caer por sus proximidades y saludarla y hablar e intentar volver a besar su amplia y limpia sonrisa, y empezó a echarla de menos cuando ella no iba o no la localizaba desde su atalaya, pero seguía intentando nuevas conquistas estuviese o no estuviese ella, aunque si aparecía terminaba a su lado charlando; su grata conversación lo envolvía en un estado de deleite acrecentado por la bebida consumida, y sucedió, casi como presagio de lo que vendría después, que desapareció, dejó de ir por el local y la ausencia lo dejó algo vacío, sintiéndolo como anticipo de la soledad que vendría después al desaparecer el resto, y aunque tenía su teléfono nunca lo marcó para saber de su ausencia, al fin y al cabo quién era él para decirle porqué me has abandonado, por qué no nos vemos, cuando le había dado tantos motivos al no dejar de coquetear con tantas otras.

El destino quiso juntarles una vez más, por azar, se encontraron una noche en otro lugar, ella llegó por la espalda y le tapó los ojos, tras la alegre sorpresa, se pusieron al día de todos estos meses sin verse, y llegó por fin lo deseado, la larga noche terminó en su portal que estaba cerca de este nuevo lugar de copas que fue testigo de su reencuentro, ya era de día y se alargaba la despedida, tras insistencias de él accedió a que subiese, y tras un breve titubeo se enlazaron con desenfreno; ella tenía unos pechos turgentes, redondos y duros y su boca estaba más lasciva que nunca, sus besos siempre fueron suaves y lentos, pero esa noche fueron duros y violentos, sus bocas se partieron una y mil veces, terminaron dejando sus ropas esparcidas por toda la casa según avanzaban hasta el dormitorio, y allí, en la cama, hicieron el amor descubriéndose todo el deseo acumulado durante tanto tiempo, el sexo lo inundó todo, con fiebre de amor, con intemperancia y sin medida, recorriendo todos los rincones de sus cuerpos con manos ávidas uno del otro, con las bocas carnívoras y deseosas de la piel y la carne, y con el orgasmo supurando por todo el cuerpo quedaron exhaustos de placer inmenso, y agotados, durmieron largo tiempo.

Ella trabajaba al día siguiente en turno de tarde, y él le acompañó al trabajo, después no se volvieron a ver nunca, y de vez en cuando la echa de menos y no sabe todavía porqué no la llamó, porqué cuando hubo alguna llamada de ella no respondió, porqué desertó, qué miedo le dio aquel sentimiento que sufrió aquella noche, qué negra espalda se cernió sobre su mente para salir corriendo, quizás fue porque estúpidamente no le parecía lo bastante bella, y a veces se le aparece su sonrisa amplia y limpia, tan carnosa y seductora que se pregunta por qué huyó de ella.

 

 

.     *Supersubmarina nos trae su música potente para completar el texto de hoy.

Niebla”                                                       “Ana

.     **NA: Publicado originalmente el 14 de Febrero de 2012. Hoy recibe una segunda oportunidad.

En tu mundo sin mí

Etiquetas

, , , , ,

Me dices que tengo que dejarte, que no eres bueno para mí, y lo he pensado y creo que tienes razón, que no quiero sufrir, y aunque en este momento es lo peor, a la larga será lo mejor, debo acabar contigo. Despierto cada mañana y me digo lo mismo, tu amor me hace daño, dices que me quieres pero a cada momento sales corriendo, dices que no puedes estar sin mí, pero al segundo ya no estás aquí, tu cabeza vuela y tu mente se va, cada instante que vives a mi lado me parece que no estás, que huiste a un mundo al que no me dejas entrar, no sé qué te pasa pero no me dejas estar ahí donde tú vas, no vas con el cuerpo vas con el pensamiento, no estoy en tus proyectos y tú no lo sabes, tus obsesiones no son compartidas y tus manías, quimeras y fantasías no son las mías, pero no lo son por ser rechazadas por mí sino por no ser compartidas por ti, no las sé, no me las cuentas, me mantienes apartada de tu mundo sideral, en ese espacio infinito en el que te mueves y al que quiero que me lleves y tú no me quieres llevar, o quizás ni siquiera es decidido por ti, quizás no sabes que lo haces y siempre que partes me dejas a aquí varada, en la fiebre y el llanto que me acompañan cuando tú no estás, aunque estés ahí pegado. Me haces pensar que el problema soy yo y no quiero seguir con esa sensación, debo acabar con esta duda que me lacera, que me rompe y me amarga, todo este titubeo me duele y envenena, la congoja que tengo no me deja respirar, preferiría verte con otra y acabar con esta vacilación, con esta indecisión si el problema soy yo o hay otro corazón que te llena, al menos si lo hubiese y lo viese descansaría y rompería esta desazón que llevo dentro y me consume y aflige y me vuelve loca, dime si hay otra, esta angustia cotidiana me desgasta y no soporto más esta calma, sólo me devuelves silencio como si no pasara nada, y sí que pasa, no sé si estás a gusto o es pose, si no te atreves a decir adiós y esperas a que lo diga yo, si te incomoda esta situación, o la rutina es la que asesina y mata nuestras vidas, o ese día a día te degrada las ganas de mi compañía, o se ha extinguido todo sentimiento hacía mi y ya no te creo emociones y sigues conmigo por la costumbre como otro elemento más, como esa pelota que te trajiste de tu niñez; quizás incluso te genere más ternura que yo, y te traiga viejos amores de adolescencias compartidas, añoranzas de lo que pudo ser y no había sido. Tus miradas pasivas, tu indulgencia a mis miradas compasivas que me molestan más que a ti, condescendiente con todo lo mío, no me siento bien con este sentimiento de lástima que me generas, no puedo querer a alguien que me da pena, y te quiero tanto que no soporto este sentimiento confuso que me aborda, empiezo a odiarte por temer lastimarte y antes de que esto suceda creo que debo partir, necesito alejarme de ti, me da miedo dejarte sólo pero no puedo continuar, te veo tan frágil que temo te quiebres y que no sepas avanzar, que caigas por un abismo, pero no te puedo seguir, si no el abismo se abrirá para mí. Siento que hay algo que está cambiando.

 

 

 

.     *Julieta Venegas nos acompaña el texto con dos canciones en las que nos recuerda que en las relaciones hay algo más que a simple vista no se ve, y necesitamos a alguien que nos lleve donde va.

Algo está cambiando”                           “Alguien

algo_esta_cambiando_single_cover

 

.     **NA: Publicado originalmente el 10 de Febrero de 2012. Hoy recibe una segunda oportunidad.

Diosa y Reina

Etiquetas

, , , , , ,

Diosa y reina y centro de todos mis poemas, de todas las canciones que escuchaba, de todos mis pensamientos, todo lo escrito y oído era por ti, tú eras el núcleo y eje de mi vida, girando y rotando siempre sobre ti, y ese viraje sin cesar me aturdía y confundía y me atolondraba de tal manera que perdía la noción de realidad, y sería esto o no, o no sé muy bien qué fue, pero llegaron a temer por mi juicio y alguien me avisó que el camino que seguía no me convenía, todas las alarmas que se encendían en los demás yo no las percibía, que extraño me sentía cuando unos y otros me lo advertían y prevenían y yo solvente les rechazaba esas palabras de inquietud que me espetaban para despertar de mi letargo cognitivo, y me enfrenté a ellos y quedé varado en la soledad puesto que veía en todos la intención de apartarme de ti y sentía fantasmas deseosos de mi mal, no llegaba a comprender que les podría mover a cuantos me rodeaban para ponerse de acuerdo en arruinar mi vida, hundir lo que teníamos juntos o yo cría tener junto a ti, y no se muy bien cómo, si fue un amanecer o atardecer o noche cerrada oscura sin luna o simple día lo que me zarandeó y sacudió, lo que me hizo abrir los ojos que debía llevar cegados largo tiempo. La luz que divisé era fuerte y potente, pero reveladora, me mostró sin miramientos una verdad que se presentaba desnuda, fría, impasible, era doloroso ese haz luminoso que ponía de manifiesto todo lo que me negaba a ver hasta ese instante que se exponía con toda su fuerza, sentí que me liberaba de mi mismo, salí de mi inopia y necedad, por fin me di cuenta de lo dañina que estaba resultando esta relación que llevaba a tenerte en un altar, en un trono, un lugar desde donde dirigías mi existencia que no era tal ya que no era un ser libre si no esclavo de tu voluntad, mi sentido era sinsentido, anulado, enajenado, por un querer que me estaba matando sin yo notarlo, pero por suerte un viento nuevo llegó a mi cabeza, me despejó y libró de tu yugo y opresión y ha dejado manar un nuevo sentimiento que no reconocía desde hace tiempo, y ha llegado el momento de las grandes despedidas y he encontrado el cerrojo que abrir para seguir y hoy empiezo de nuevo y si no me quieres ver como soy y te vas, me quedaré solo y ya no escucharé boleros ni canciones tristes ni escribiré versos para ti aunque se me aparezcan mil veces en la mente los lugares por donde paseé junto a ti.

 

 

.     *Pastora nos envuelve con su música el relato de hoy con 1000 km que recorrer en busca de unos brazos que desaparecen en grandes despedidas.

1000 Km”   “Grandes despedidas”   “Paseo encendido

   

 

.     **NA: Publicado originalmente el 5 de Febrero de 2012. Hoy recibe una segunda oportunidad.

Ya no

Etiquetas

, , , , ,

Un momento después de lo sucedido, o fue mucho tiempo después -uno pierde la noción del tiempo y los días en estas ocasiones- nos vimos lejos de aquel arrabal donde nos despedimos para pasar un tiempo uno sin el otro, ese espacio de tiempo que a veces nos decimos necesitar para seguir, pero que no sabemos realmente si es una necesidad o un deseo para romper más que un requisito para continuar; aunque ahora ya sé que cuando llegamos a esa frase en verdad lo que queremos es que todo cese, lo ideal para nosotros sería que desapareciese ese problema que somos uno para el otro, y nos gustaría que todo pasase sin que uno fuese participe directo, en el fondo deseamos que sea el otro el que diga basta; -no quiero estar más, no quiero avanzar a tu lado, todo lo pasado lo doy por bueno y ahora es hora de un cambio, voy a salir de tu vida y tú serás libre-, eso es lo que nos gustaría oír para liberarnos de esa angustia que nos genera el no saber cómo afrontar ese anhelo -quizá- largamente acariciado de recuperar nuestra vida, de ser otra vez uno y no dos, de no tener que decir al otro ya no te quiero, ya no eres todo para mí, ya tus temores y miedos y frustraciones me dan igual, no las quiero hacer mías, tus fobias y filias no las creo como mías, hubo un tiempo que sí que todo lo tuyo lo hacía mío pero ya no. En este día todo resultó ser lo mismo de siempre, vi claro que lo que creíamos que era diferente y único, no era más que un autoengaño, el amor se acaba con los días, los meses, los años, y a nosotros nos duró menos de lo que canta un gallo o eso creía de tan rápido que se me pasó, -uno pierde la noción del tiempo en estos casos-, hoy ya no puedo verte sin que aparezca en mi cabeza cierto rechazo a tu presencia, esa que tanto deseé, busqué y hasta la saciedad exploré, ese cuerpo que antes me enervaba y alteraba y observaba con fruición y goce la elegancia de toda su desnudez, agotado a tu lado después del sexo con el que calmábamos todas nuestros ardores corporales y mentales que casi son los peores y más necesarios serenar, ahora me dejan frío. Nos vimos, apartados de allí donde nos dijimos que todo sería diferente al reencontrarnos, que el tiempo haría más fuerte el lazo, pero es una equivocación, el lazo se deshace sino estamos tirando de él a diario, y en el fondo lo sabíamos y lo queríamos así, yo por la costumbre te estuve esperando pero no apareciste en este espacio de tiempo que quisiste tener; en el fondo no me importaba demasiado -sin saberlo del todo- es lo que quería, que no aparecieses para no tener que volver, y me viniste con flores y hablando de amor, amor que ya no veía, y no con esas palabras que esperaba escuchar de tus labios para sentirme a salvo de culpas y miserias futuras, y en las que aparecer como victima y no como verdugo; -“no fui yo el que no quiso seguir, no fui yo el que rompió con todo”-, y no llegaban esas frases deseadas de ruptura, y me tuve que armar de fuerzas y valor y ser yo el que me atreviera a decirlas, y las digo: -“Con todo lo que te he querido pensaba que sería diferente, que podría seguir, pero no ha sido como esperaba, sólo te puedo decir, ya no”.

 

 

 

.     *Un ritmo tranquilo y orquestado para poner música a este relato con La bien querida, que ligeramente nos arropa el texto con las letras de estas canciones.

Ya no”                                       “El zoo absoluto

.     **NA: Publicado originalmente el 2 de Febrero de 2012. Hoy levemente maquillado recibe una segunda oportunidad.

Locura de dulces labios

Etiquetas

, , , , , , ,

Llegó con sus amigos y sus pantalones rotos, raídos, a la moda en ese momento, bueno más bien a la moda de algunos atrevidos, llamaron la atención en ese pequeño pueblo, habían llegado a pasar el fin de semana, mejor dicho a pasar la noche del sábado. Primero visitaron a la abuela que hizo un comentario al respecto de los pantalones, y después marcharon al mini-salón de actos del pueblo donde se celebraba el baile por las fiestas patronales, el lugar era algo desangelado, patético y decadente como todo el pueblo, formaban un grupo de cuatro que rápidamente tomaron la barra, llegaron con ganas de juerga y baile, no había demasiada gente, la noche no prometía ser memorable pero el alcohol fue nublándolo todo, no sabe muy bien cómo fue pero se vio charlando con una muchacha, él tenía veinte años aunque no los aparentaba, su cara de niño quizás fue lo que atrajo a la chica, ella le dijo que tenía dieciocho, tiempo después supo que le mintió, eran algunos menos, la noche avanzó y pasado el tiempo se encontró fuera del local con ella, besándose apasionadamente, tenía unos dulces labios y besaba como los ángeles, él confuso y aturdido por el alcohol no se creía lo que estaba pasando, momentos antes la vio con alguien que creyó eran sus padres y ella ahora no parecía esconderse de nadie, algo raro si estuviese en lo cierto en su primer pensamiento, y estuvieron mucho tiempo abrazados, mirándose, besándose y mimándose primero en el local y después en la noche fría, noche de invierno, a la intemperie, sin lugar donde seguir su mutuo asedio, y llegó la despedida, teléfonos cambiados y direcciones donde escribir. Eran de ciudades distintas, no muy lejanas, pero no cercanas como para una proximidad habitual y entre ambos comenzó una relación epistolar. Solo se volvieron a ver una vez, ella en un hospital operada de apendicitis y él visitándola, fue la segunda vez que consiguió saborear sus dulces labios, húmedos y deliciosos, con suaves besos, lentos y sosegados, tranquilos y graduales, cada vez más intensos y tórridos, con el ardor y bochorno recorriendo todo el cuerpo, rememoraban aquella primera vez que se besaron tan delicadamente, con tanta pausa y calma como esta vez, allí con aire fresco en esta ocasión con tanto calor de hospital, pero el tiempo de visita se acabó y esa boca ya sólo sería recuerdo y evocación, sobre todo evocación que es ese estado en el que no ya nos acordamos de lo que fue, sino que lo traemos hasta nuestro lado como fantasma para recrearnos de esas sensaciones e incluso sentir que las revivimos, que esos labios vuelven a rozar los nuestros que aquella boca se junta a nuestra boca y las manos acarician el rostro y tocan y agarran la cintura, y nos sentimos seguros y no queremos zafarnos de esa presión y sentimos la respiración del otro junto a nuestro cuello. Esa reminiscencia del pasado le mantuvo durante mucho tiempo ido, sus cartas eran delirantes de amor y ensueño y emoción, y ella cada vez espaciaba más sus respuestas y todo se fue diluyendo con la distancia y el imposible encuentro, él siguió escribiendo y cada vez parecía más hundido y deprimido, y las cartas se mojaban con lágrimas de estremecimiento, ella a lo lejos siguió siendo su consuelo y alivio, era en quién volcar todas sus tristezas y desamparos y desalientos de su vida, y tras un periodo de silencio sin escribir lo hizo con más nostalgia y ahogo y pesadumbre que nunca, y esta vez tan mal lo debió ver ella que le contestó que si necesitaba ayuda. Entonces él se dio cuenta que era injusto cargar en ella toda esa aflicción y amargura y tomando conciencia que si la quería no podía fustigarla con sus congojas, quiso quitarle ese peso y la liberó de esas penas que no eran las suyas, las de ella sino de él y su cabeza trastornada y todo se perdió en la nada, ya no hubo donde escribir, donde arrojar todo su dolor y se sintió huérfano y solo, tremendamente solo y tan falto de ilusión que decidió dejar de vivir, tenía tantas cicatrices en su interior que sólo quería descansar y conseguir la paz.

 

.

.     *La locura nos llega de recrearnos en el dolor y el recuerdo y nos vamos llenando de cicatrices internas difíciles de cerrar, hoy nos lo cuenta El canto del loco.

Un millón de cicatrices”                     “Peter Pan

 

.     **NA: Publicado originalmente el 8 de Febrero de 2012. Hoy recibe una segunda oportunidad.

Aire que respirar

Etiquetas

, , , , , , , , ,

Aparta esas penas que no son suyas, las de ella, si no de otro que se las acerca y quiere compartirlas, y se las carga y ella se revela y no las asume, quiere librarse de tipos que le asedian con sus agobios y tristezas, ella busca la libertad, bastante tuvo con aquel tipo que coartaba su vida, sus salidas, su forma de vestir y hasta sus amigas, que le imponía el largo de la falda y del escote, de esos tipos huye como si de una plaga se tratase, corre rauda para escapar de hombres que no aceptan su autonomía y quieren decidir por ella. Creía haberse liberado de todos esos y ahora llega él y descarga todas sus flaquezas sobre su persona, y después de cada discusión y ruptura dice que cambiará, y luego vuelve a ser lo mismo, y comienza otra batería de sospechas y recelos y dudas, que le llevan al cabreo y enfado, y de nuevo la pelea, y los celos y suspicacias emponzoñan todo. Ella quiere librarse de los fardos de sentimientos oscuros que le imponen, que no son suyos y no los quiere portar, uno solo desea ir ligero por la vida y con lo que nos cuesta desprendernos de nuestras miserias no estamos dispuestos a llevar las de otros que nos agobian y nos hunden, nos deprimen y angustian y ella lucha a brazo partido por su liberación, le dice no y mil veces no, y sale en busca de aire fresco, de aire limpio de tanta acritud. Todo lo que vio en él se desmorona día a día, sólo reconoce en su rostro una mirada sucia y fría donde antes había una transparente y cálida, hoy sus palabras acariciadoras han desaparecido y solo hay ásperas y cortantes, el idilio se convirtió en pesadilla y en llamadas hostigadoras, en llanto tras el teléfono, en promesas incumplidas. Se ahuyenta de los castigadores y verdugos, de los maltratadores sicológicos y físicos, de los que la empequeñecen y disminuyen y no acepta chulos que dirijan su vida, se quiere alejar de él que la asusta con su ignominia y constante humillación, rechaza ese dolor que la quiere causar con lo que él llama amor, supurante de odio y malevolencia y no de cariño y afecto y atenciones que prometía con sus besos y sus manos, esas que la rozaban con mimos y ahora aprietan sus brazos, y quiere zafarse del acoso y escapar de ese yugo que la ahoga y en que teme se conviertan sus dedos y no solo opriman para darle miedo si no que no se paren y acaben con ella. Y aparta toda sumisión y evita llevar ese peso que no es suyo que es de otro, y lo que teme es que venga uno nuevo que le quiera colocar su mezquindad y necedad con la que frustre sus deseos de encontrar a alguien con quien compartir y no de quien recibir sólo quebrantos y menosprecios, y se ensombrece su mirada pues le cae el desaliento y la duda de si será posible encontrar la felicidad, esa que le aparece esquiva entorno a los sentimientos, y sale en busca de aire que respirar.

 

 

.     *Amaral y Bebe nos traen estas canciones de mujeres que muestran la necesidad de salir, gritar y encontrar la liberación, sirviéndonos como banda sonora ideal al texto de hoy.

Salir corriendo”                                 “Ella

 

.     **NA: Publicado originalmente el 9 de Febrero de 2012. Hoy recibe una segunda oportunidad.

K

Etiquetas

, , , , , , , , ,

Querida desconocida K.

Me dejaste una carta en mi buzón, creo que por error, aunque puede que no sea así y que en un pasado remoto sí que tú y yo hayamos compartido afectos, y que pasado el tiempo te surgiese la necesidad de ponerte en contacto conmigo, aunque como tú misma me dices yo te pidiera que nunca lo hicieses, pero sinceramente si es así debe ser en un tiempo muy antiguo y no con la proximidad temporal con la que me hablas, puesto que esa letra con la que firmas no me da ninguna pista sobre quién puedes ser, nadie que yo conozca empieza su nombre o apellido por tal letra, y tampoco me suena como apodo o nombre secreto o en clave para mantener la relación oculta a otros o como simple juego y complicidad entre los dos. En cualquier caso de ser cierta esa posible relación entre ambos yo he desterrado esos recuerdos de mi cabeza por algún motivo. Ha pasado un mes desde que al llegar a casa encontramos tu carta, sí, dije bien, encontramos, quizás no lo sabías pero tengo pareja desde hace tiempo, ese otro nombre que viste en el buzón es el de ella, lo que no te impidió deslizar la carta, fuimos los dos juntos al revisar el correo los que nos topamos con el sobre que se dirigía a mí, sin sellos ni matasellos dejando en evidencia que fue dejado en el buzón directamente sin ser mandado por correo, ni depositado por un cartero y sí dejado por la mano que escribió, algo que me produjo cierto escalofrío. La curiosidad hizo que abriese enseguida la carta en su presencia y al preguntarme sobre su contenido ella no creyó lo que le decía, que era una equivocación que debían haberse equivocado de buzón, que era de carácter íntimo. Ella me solicitó la carta y yo se la mostré, no tenía nada que ocultar, estaba seguro que yo no era el destinatario de aquellas letras pese a que mi nombre sin apellido aparecía en el sobre, pero al leerlo ella misma su semblante cambio, sus ojos se pusieron vidriosos, su cara reflejaba una mezcla entre sorpresa, ira y deseo de llanto. Empezó un interrogatorio cargado de celos, sin atender a mis razones, ninguna de mis respuestas fueron creídas por ella, me desesperaba esa negativa a creer en lo que le decía, rechazaba mis argumentos sobre la imposibilidad de un desliz sentimental por no ser deseado y que además con la vida que llevábamos no había ni siquiera oportunidad de ello, y que si fuese alguien de mi pasado que reaparecía no era bajo mi conformidad, no buscada ni aceptada esa presencia de mi vida anterior a ella, como en la propia carta ponía, si fuese cierto ser yo el destinatario, por tanto no tenía sentido ese ataque de celos, y así pasaron un par de semanas, con el enfado y enojo y la sombra de duda y desconfianza como compañeros cotidianos. Por más que insistía cada día en que no había nada entre la persona de esa carta, es decir, tú K y yo, que no conocía a la responsable de esa desesperada e impulsiva carta de amor, no hubo manera de que ella cambiase de opinión, todo lo nuestro se había derrumbado de golpe, todo estaba acabándose por un error, por unas letras de una desconocida. K, aún sin saberlo seguro, te trato como mujer porque me siento más cómodo pensándote en femenino, me parecería más rocambolesco y ridículo que todo este equívoco que ha desmontado mi vida a día de hoy fuese por las letras de un hombre dirigidas a su deseado amante, que sin duda en este caso sí puedo asegurarlo no sería yo puesto que nunca estuve en esas tesituras. Te escribo ahora pasadas estas dos semanas tras el abandono de mi pareja, ya que me gustaría conocerte, al menos querría ver el rostro de la persona que ha hundido y arruinado mi vida actual en pareja. No temas, no hay ánimo de daño o venganza, solo fuerte deseo de conocerte.

Sin otro particular, te espero pronto, ya sabes en dónde vivo.

Un abrazo.

 

 

.     *Todo se vuelve Irónico al final, como nos canta Efecto Mariposa.

Ironía

efecto_mariposa_comienzo-portada

.     *NA: En el blog “el bic naranja”, su autor Fernando Vicente, los viernes propone un ejercicio de creatividad, mostrando un vídeo o una foto o un texto para que cada uno desarrolle y cuente la historia que le sugiera ese elemento; catalizador y detonante. Arriba leíste mi aportación a ésta su propuesta;

Imagina: Una ciudad cualquiera, 1957. Regresas a casa después de un viaje y encuentras la carta de un desconocido en el buzón.

Ayer fui a tu casa y no estabas. Sí, ya sé que no debí hacerlo, que me lo prohibiste, pero ¡ay! no puedo vivir así, sin apenas verte, sin saber de ti. La desesperación de sentirte lejos me consume.

Sabes que haré cualquier cosa que me pidas. Por favor, ¡escríbeme!

K.

Evidentemente es un error. No conoces a esa persona de nada, no sabes de qué está hablando ni que une a K. y al destinatario de la carta. Aun así, le contestas… ¿Qué le escribirás?

Un verano

Etiquetas

, , , ,

Calor, hacía calor, viajando en bicicleta por aquellas carreteras sin tráfico, juegos en la era, deseo en la chopera, la infancia y la adolescencia nos tienen los sentimientos a flor de piel, en ese momento no lo sabes pero ahora con el tiempo lo sé. Ese verano llegué sin conocer a nadie, los días primeros fueron de aburrimiento y soledad, de lento pasar, horas y horas sin nada que hacer salvo leer, pasados unos días, por medio de mi tía conseguí hacer un amigo, este me brindó la posibilidad de conocer más chicos en ese lugar que para mí era en un inicio un destierro, quién quiere ir a un lugar a comenzar de la nada y menos a esa edad, pero hice amigos con los que compartí todas las tardes, en la hora de la siesta toda la tranquilidad del verano caía sobre las calles vacías, jugando a las cartas tirados allí en las pequeñas aceras, muy pegados a la pared, huidizos del sol justiciero que caía en las horas de sesteo, compartí las mañanas, recuerdo las dominicales en la plaza de la iglesia, siempre esperando que saliesen los demás de ella, yo nunca entraba, ya desde joven me produjo rechazo y aversión el mundo de los altares, nunca entendí el paraíso prometido, el nirvana conseguido por escuchar y comulgar con cierto tipo que dice entablar cierta amistad con un tal Dios. A la salida de mis amigos, todo el mundo endomingado, ellos y yo, buscábamos la diversión que en aquellos tiempos y que aquellos días consistía en poca cosa, bajar al bar, jugar a futbolín, o simplemente estar, sobre todo estar, e intentar coincidir con las chicas del lugar, que realmente no eran del lugar si no forasteras como la mayoría éramos. Yo no atraje mucho su atención, ellas no me hicieron demasiado caso, pero yo me enamoré; delgada, morena, seria y risueña a la vez, ella me gustaba pero nunca se lo hice saber, y yo siempre pensé que le gusté, complicidades me lo hacían creer, mi pasó por su vida fue tan vacuo que recordar las fantasías que cada noche recreaba me hacen meditar lo tonto que podemos ser cuando pensamos querer, las noches pasaban deseando llegase el día para verla, para encontrarla, salía por las mañanas en busca de su posible encuentro, cuando sabía que era ilusorio, sus rutinas nunca le hacían aparecer antes de la tarde avanzada, las madres a las chicas no las dejaban salir por las mañanas, pero yo impenitente no dejaba de intentarlo, y una tras otra me retiraba amargado, y las tardes y las noches coincidentes no llegaron a tener ese final deseado de amor correspondido que yo siempre tuve en mente, un buscado y desesperado destino fatuo, y se acabó el verano.

Y vuelto a mi ciudad, siempre idealizaba la posibilidad de un encuentro casual, fortuito, involuntario, y pasaron los años y más tiempo que años, un invierno helado en la mente, que es lo que hace que todo se congele, que quede en el pasado, y cuando menos lo esperé, un verano, una voz me dijo tu eres quién eres, y yo dije sí, y la imagen que apareció ante mí, no la reconocí, bueno sí, pero no como antaño, ya no era esa figura que mi memoria guardaba bajo candado, apareció un espectro que no era de mi pasado, era otra cosa que ya no distinguí, ella se interesaba por mí, y yo me decía que es tarde que hoy no, que hace diez años sí, pero que lo arrebatador que le parecía hoy me dolía de lo laso que fui para ella en el pasado, lo que hoy ella quería me hacía daño por no haberlo atendido allá en el tiempo que yo por ella todo lo hubiese dado, y marché con todo el pensamiento nublado y oscuro y dudando de lo que me había pasado, cuando lo quise no fue y hoy que ni me seduce ni lo quiero el tiempo me lo ha puesto fácilmente a mano, y esa herida que se abrió en aquel lugar, de golpe se cierra y queda sanada.

 

 

.     *Los recuerdos nos hacen esperar la señal pero esa no llega y cuando llega ya no es lo que esperabamos, hoy acompañan el texto Los Secretos lacónicos como siempre.

La calle del olvido”  “No vuelvas nunca más

.     **NA: Publicado originalmente el 3 de Febrero de 2012. Hoy, con leves cambios, recibe una segunda oportunidad.