Fría madrugada

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Esta madrugada desperté, y tú no estabas junto a mí, cuánto deseé que no te marcharas esa otra madrugada. Estoy helado en esta noche amarga, en esta mala hora, que se hace infinita. Toda la tristeza me vino a acompañar. Todo el llanto quiere aparecer en esta hora desangelada. No puedo dormir recordándote, cuando ya te había olvidado, pero este silencio me traicionó con un despertar desasosegante, cuando la luna entró por la ventana para ahuyentarme. Quiero que la oscuridad de mi alma se ilumine, deseo que llegue el alba, pero quédate un rato que tengo frío, al menos abrígame con tus recuerdos que quizás ya no compartas con los míos. Ha pasado tanto, que no entiendo porque me vinieron a ver aquellos tiempos, ya no sé por dónde andas, en esta ciudad que compartimos, a la que llegamos juntos y hoy cada uno vaga por distintos caminos. Esta calma me desarma las intenciones de dormir y de poder huir de esta madrugada a un amanecer que nunca llega. Quiero esa luz que alumbre mi oscuridad, en la que de pronto se vio envuelto este insomne glacial. Quiero que llegue el alba para descansar, que el rocío se escarche en la ventana por donde se me escapa el alma. Dame calor aunque sea la última vez, prometo no volver a desfallecer, prometo no pedir más tu regreso en esta mala hora, y no caer en tu recuerdo bajo la intemperie de una noche angustiosa y dolorosa.

Creo oír un Chelo, como un quejido, como un lamento que me acompaña este sentimiento, y no encuentro esa ilusión por vivir que me abrasaba por dentro, que hacía que quisiera comerme el mundo, quizás es por eso, que de pronto se me vino todo el universo al suelo. Y no sé porqué te cuento esto si tú ya estás muy lejos de mí. No sé como vino esto que me pilló desprevenido. Quiero despertar, esto debe ser un mal sueño. Será que perdí todas las ansias por la vida, será que te echo de menos, que te me vuelves como la verdad única que habita mi recuerdo. Quisiera tu calor, quisiera tu cariño esta madrugada, que se me hace eterna de pensar que nunca vas a estar, por mucho que pida que hoy te quedes conmigo hasta que entre la luz por el postigo. En esta mala hora de desvelo que me ahoga.

 

 

 

.     *Esta versión de la canción de Amaral con la colaboración de Refree me sedujo, no pudiendo evitar convertir en un relato bastante fiel a lo que ella canta, una noche triste de insomnio, frío y recuerdos.

Esta madrugada

 

.     **NA: Publicado originalmente el 10 Mayo de 2012. Hoy recibe una segunda oportunidad.

 

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Colección de fotografías

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Siempre me gustaron las fotografías, mirarlas y coleccionarlas, sobre todo esas que el objetivo descubrió a alguien absorto en algo que queda fuera de la visión del que observa la fotografía. Me gusta vagar con la imaginación intentado saber que era aquello que yo no alcanzo a ver y que deja al protagonista de la foto obnubilado o sorprendido o afligido, me dejo ir intentando saber qué pensaba el que allí observa, especulando si yo pensaría lo mismo, si me hubiese quedado también así, pasmado o extrañado o entristecido como el que allí se muestra, con una mirada fija, turbada en unos casos o de desconcierto en otros, y siempre con total abstracción de lo que le rodea en ese instante. A veces he apreciado admiración en el protagonista, esa admiración que no suelo sentir por nada y en cierta manera me genera algo de envidia cuando veo ese halo de fascinación en el rostro del protagonista central de la imagen, aunque realmente el protagonismo central lo tiene lo que sucede al margen de lo que vemos, y que solo el que mira disfruta o sufre o queda fascinado por ello. Quizá lo que está fuera del foco de atención del fotógrafo sea lo importante pero para el fotógrafo en ese instante lo importante es la reacción de los asistentes, lo que crea interés pierde interés para el que está detrás de la cámara tornándose interesante lo que a otros les pasa desapercibido o no les interesa o les importa poco, como puede ser la reacción de los correligionarios ante lo que acontece, el fotógrafo se centra en el público intentando captar el alma de lo que sucede en ese momento, y en ocasiones lo logra sin ser del todo consciente de ello, y como un ladrón se agazapa y se embosca, para ser testigo sin ser visto o delatado para que no se finja entusiasmo o pena o alegría desmesurada, como a veces pasa cuando uno es consciente que se le graba o se le capta con una cámara, apartando la naturalidad del momento y forzando la pose, dejando que la situación pierda espontaneidad y credibilidad. Son esas contadas ocasiones en las que el fotógrafo se quedó con el alma de esa mirada en las que la fotografía que se observa transmite todo lo que allí sucedía, las que siempre busco para mí colección. En ellas se percibe toda la tragedia o celebración o asombro y podemos fantasear con suma facilidad sobre lo que sentía la persona fotografiada e incluso sin ningún dato que nos lo descifre nos podemos aventurar a crear argumentos alrededor de ese personaje central; qué hacía allí, porqué esa mirada limpia o sucia, porqué esa mueca en su cara, y a su vez fantaseando el motivo de su asombro u horror, o si esa cara de admiración era debido a un truco de magia o a estar frente a una celebridad del momento. Me gusta incluir en la colección algunas fotos familiares que tengan esa magia que me atrae, incluidas unas pocas en las que yo he sido protagonista, de muy niño, de cuando no tenemos recuerdos y la mirada a la fotografía nos evoca un supuesto de lo que fue o sucedió más que una realidad recordada y traída al presente por lo que vemos. Sobre todo aquellas en las que no se posa, en las que se capta el momento un poco al margen de la conciencia del grupo familiar y de los que viven ese instante, en la que yo no miro a la cámara, e intento recordar que evento fue aquel y vislumbrar en mí lo que miro y busco otras veces en otros extraños, saber que sentí, porqué de ese gesto o esa sonrisa, o esas lágrimas o ese estado taciturno, porqué estoy allí apartado a un lado en algunas ocasiones alejado del grupo y que quién hizo la foto quiso dejar constancia apartando el objetivo del centro de la celebración en la que probablemente estuviésemos inmersos, y me veo como otro que no soy yo o al menos ahora no me siento aquel, lógico al no haber recuerdos, saber que hubo alrededor de aquel instante y bucear por tu infancia es un juego a veces duro. Igual, dentro de la colección hay cabida para algunas, muy pocas, de amigos, unos que aún lo son y otros que fueron intensos en un periodo de tiempo y luego pasajeros y se difuminaron en el contacto y la memoria como esas fotos muy antiguas que van palideciendo. Cómo no, inevitable que entre la colección persistan las de ellas, también escasas, las que tocaron el corazón, siempre en foto robada en donde siempre se es sincero en el gesto y la pose y la mirada, aunque luego con los años mirando esas fotografías ya no nos reconozcamos ni las reconozcamos en ese gesto y esa pose y ese sentimiento.

 

 

 

.     *Aute nos pone la música al relato, a ese instante que dejó la fotografía y en el que ya no nos reconocemos.

Queda la música

 

Lo bueno quedará

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Ya son varios días los que nos hemos encontrado por la calle y por los bares, al principio lo tomé como casualidad, nos movemos en los mismos ambientes, y nos gustan los mismos bulevares, las misma zonas donde comprar. Pero empiezo a preguntarme si esto es forzado por el azar, o quizás una vuelta de tuerca de tu terquedad, y tus intenciones de volver a intentarlo otra vez. He perdido la cuenta de cuantas veces ha ido y venido nuestra relación. Nuestras rupturas no son traumáticas, he de reconocer que nos lo tomamos bien, la incompatibilidad que decíamos que nos separa es la misma que terminaba por juntarnos una vez más. Cuando lo dejábamos era por que querías libertad, yo no lo entendía bien, pero te dejaba volar e intentaba no pasarlo mal. Pasado el tiempo, volvías a hacerte la encontradiza y me decías echarme de menos, que la soledad no te gustaba, que te dabas cuenta de que era tu media naranja. Y yo, cómo no, caía rendido a tus pies, siempre fuiste una debilidad para mi, siempre me imaginé contigo desde que nos hicimos más que amigos, confidentes de nuestras vidas, cuando me hablabas de vivir el momento, de disfrutar de esta realidad. Discurría algo de tiempo y me exprimías todo el zumo, de esa media naranja que era, hasta dejarme seco, y de repente contabas que ya no aguantabas más, que necesitabas algo diferente. Y yo, vuelta a empezar, a pensar, a no entender, que nos empujaba a fracasar otra vez. Cuando nos despedíamos me decías que encontraría algo mejor, que encontrarías algo mejor, pero el amor no es lo que piensas, no es tan fácil como tú lo querías ver, no es como te lo imaginas, y sobre todo, no es fácil ni sano salir a buscar una y otra vez. El cuerpo queda derrotado y la mente desquiciada por la necesidad de nuevos afectos que borren la imagen del otro.

Hoy nos hemos encontrado de nuevo y veo en tu rostro las intenciones, esa sonrisa que sabes que me desarma, me la entregas como un arma para que me vuelva a suicidar, tus labios son como balas que me van a matar, que te van a matar. Tu mirada son misiles que van a estallar de tanto brillar, no me hagas esto, no te hagas esto, no lo podremos soportar una vez más. Y te pido que sigamos paseando, que me sueltes la mano sin hacernos daño, que el roce de tu piel duele cuando no está, pero duele más acostumbrarse a ella y luego soltarla y no sentirla más. Y esta vez lo tengo claro, no quiero tropezar, prefiero no equivocarme, ya son demasiadas veces y escojo esperar, paseemos juntos por el bulevar y guárdate las lágrimas que vas a soltar, seguro que nos echamos de menos, pero debe ser así, quizás lo recordemos como un sueño, pero es mejor despertar. No podemos seguir buscando dentro de nosotros dos, lo que no hemos encontrado las veces anteriores. Tú, una y otra vez quieres volver… acabarás haciéndome daño, acabaré haciéndote daño y eso no está bien. Debemos parar esta rueda infinita y curarnos las heridas, querernos más a nosotros mismos, debemos evitar sufrir en esta vida, es larga, lo suficiente como para intentar disfrutarla sin padecer traumas que nos la arruinen. Como me decías, encontraremos algo mejor, o al menos algo sin dolor, algo que no nos destruya, despidámonos así con amor, que no nos cerque el rencor que estropee todo lo bueno que queda entre los dos.

 

 

.     *Deluxe proyecto inicial de Xoel López, nos pone música al relato con dos canciones, que ayudaron a llevar a buen termino el texto.

(Historia Universal) El amor no es lo que piensas”     “Tendremos que esperar

.     **Publicado originalmente el 28 de Marzo de 2012, hoy recibe una segunda oportunidad.

No dudes, mi amor

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Cruzo mi mirada con la tuya, y veo tus ojos, tus pupilas abiertas, veo un brillo que me estremece, me miras como si me escrutaras, como si quisieras penetrar en mí, me miras para verme internamente, y yo te pregunto qué miras, y tú dices, nada. Y yo siento un escalofrío, tu cara desmiente tus palabras, piensas y repiensas. Y te miro dentro, tus ojos son translúcidos, es más, los percibo trasparentes. Y veo tu interior, muy adentro, en lo profundo de ti, y me da miedo. Veo tus dudas sobre mi amor, veo tus miedos a que no te quiera, veo tu dolor, y me angustia. Temo tus temores y me sobresalto, la garganta se me anuda, y me falta el aire, y siento en mis ojos una humedad interior, y siento como se inflaman y llenan de lágrimas que fácilmente se harían paso si se lo permitiese, y bajarían lentamente por mi mejilla llegando a mis labios y mi boca y las sentiría saladas, muy saladas, amargo llanto. Estoy estupefacto por pensar que dudas de mis caricias, de mis sonrisas, de mis palabras, de mis afectos, de mis “te quiero”. Aterrado por esa mirada que me pone en cuestión, que lanza un mensaje de alarma, que trasciende todos los umbrales que podría haber entre ambos, que pasa hasta el fondo de mí, y que lacera allá en lo hondo. Me pregunto de donde surgen las vacilaciones, de donde te viene la fiebre, de donde te vino la lanza que abrió la herida, qué causó ese titubeo en tu pensamiento, que no en tu sentimiento que sé que no lo acompaña, o eso deseo. Y el reparo que veo en tus ojos, me hunde en un pavor desasosegante, en un encogimiento de estómago. Siento todas las vísceras apretarse y me enferman, y es a mí a quién viene la fiebre y el calor, que sube por todo el cuerpo, y llega a la cabeza en la que aflora el vértigo y produce un vahído, que agrava el malestar, y cierro los ojos para no vomitar. Pensar en tu falta, en el abandono, me deja doliente y abatido. Aquejado de un mal desconocido por no saber el porqué de esta situación, si son mis actos o la ausencia de ellos, mis escritos, mis palabras o mis silencios, cuál es el detonante de este sentimiento que brota en tu mirada o es mi imaginación, y no es cierto lo que veo, o creo que veo. La luz de tus ojos, tan cálida siempre, manda destellos de hielo. Paso de la calentura al frío, quedo helado y triste, y me asusta y me turba la idea de que no estés a mi lado al despertar en cada mañana de los próximos años. Me mata descubrir en tu mirada el recelo y la sospecha infundada. El desconsuelo de lo que pueda venir sin ti, me muestra un horizonte sombrío, y la inquietud de que no acudas a mi lado y salgas andando hacia otro lado, me llena de congoja. Quisiera saber que hay dentro de tu cabeza cuando me miras a los ojos y recorres todo mi rostro de un vistazo, quisiera que te abrieras para ver, aunque sé que dirás que no hay nada encerrado. Pero yo no te creo y barrunto y pienso, y la opresión es creciente y como un paciente agonizante empiezo a desesperar, y poco a poco siento que puedo morir porque tu desamor pueda llegar, y si ya no estás, para qué seguir, para qué vivir. Y sigo mirándote y las palabras se agolpan en la cabeza y no manan por mi boca, quiero decirte muchas cosas y mostrar todos mis sentimientos, pero solo acierto a decirte: no dudes, mi amor.

 

 

.     *Esta canción de los Hombres G, acompaña el texto en el que el temor a los celos infundados y el consecuente desamor por ellos angustian al protagonista.

Si no te tengo a ti

 

.     **NA: Publicado originalmente el 16 de Abril 2012. Hoy recibe una segunda oportunidad.

No siento

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Hoy como todos los días me llamaste desde el cuarto de baño, desde la ducha, me despertaste desde allí, como siempre, diciendo mi nombre. Eres mi despertador, despertador suave, más suave que el sonido insistente y violento de un reloj-despertador, ese que sobresalta cuando suena y que yo no oigo y tú sí, y que rápido apagas para evitarme madrugar. Y te levantas a preparar el café en silencio, respetando mi dormir, procurando que yo aproveche y apure al máximo el descanso y las horas de sueño. Con mucho sigilo, de vuelta de la cocina, entras en el baño a darte la ducha diaria, reparadora y estimulante, y cuando estás finalizando me llamas para que acuda y entre sin cesar el flujo de agua. Y es curioso que oiga esa llamada mucho más leve y moderada que la estridente alarma de un reloj. Me acostumbré a esa modulación, ese grito apagado que llega en cambio, nítido a mí, y me hace dejar de dormir. Esa fonación entra en mí, buscándome allá lejos donde me encuentre, sumido en una tranquilidad eterna, sin conciencia, y de allí me saca y me trae de nuevo a esta existencia.

Pero ya ese reclamo me altera e irrita tanto como un despertar ruidoso y rechinante, despabilar con la voz que antes me era amorosa me disgusta y enoja, me enfada y hace que mi nuevo día aparezca nublado desde el primer segundo. Esa ruptura del silencio que me acunaba, me fastidia y desagrada, esa invocación tuya me resulta desapacible, esa invitación sedosa a ir contigo, a tu encuentro, se me vuelve áspera y exasperante, me crispa y enerva, y si tardo, tú insistes con dulce elevación del tono y yo lo encuentro destemplado y ruidoso, y lo intuyo como insidioso, y sé que no es así que es una percepción mía, que tú solo me das amor y afecto, que casi me idolatras, y la ternura es tu bandera para conmigo, siempre sonriente cuando entro en el baño en respuesta a tu llamada, y me haces comentarios alegres e invitadores a comenzar el día con gozo y jovialidad, esa que dices no ver en mi despertar, y que yo te digo no ser cierto, te desmiento y digo que mi amanecer no es mohíno, pero sé que no muestro la verdad, desde niño ya me pasó, y tú no le das importancia a mí negación, sabes de esa realidad, me conoces como nadie. Y me siento pérfido y tramposo, por mi falta de sinceridad, por no afrontar lo que me pasa, lo que me apaga el día cada mañana, lo que me hunde en cada mirada que cruzamos en el alba, cuando tú me llamas. Y me pregunto qué me ha pasado, qué ha cambiado, qué sucedió en mi vida, en nuestra vida, qué rutinas me asfixiaron.

Tú, siempre tan delicada y cuidadosa conmigo, tan amorosa, que me duele más si cabe sentir esto que siento, sentir que no siento, no siento ese amor que me arrebató por tanto tiempo.

 

 

 

.     *Ella Baila Sola nos pone música a este texto de desafección, doloroso reconocimiento de que ya no se siente lo que se sentía y que no se afronta ni encara con sinceridad.

Lo echamos a suertes

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     **NA: Publicado originalmente el 13 de Abril 2012. Hoy recibe una segunda oportunidad.

Tu partida

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Hoy hundido,

aturdido

desesperanzado

todo se tuerce a mí lado,

miro a mi alrededor

todo es gris,

el vagón pasa

y yo atónito

lo observo con desgana

¿qué me pasa?

 

Triste sollozo,

¿porqué el mundo

no es como quisiera?

¿cómo quisiera?

No lo sé.

Sólo sé

que la desesperación me abrasa,

me abrasa y me abraza

como un amante

temiendo la partida,

tu partida,

partida inminente

que parte en dos

mi alma adolescente.

 

 

 

.     *Un clásico de la música nos acompaña el poema, Jeanette nos relata sus sentimientos por la partida de un amor.

Porque te vas

 

.     **NA: Publicado originalmente el 20 de Marzo de 2012. Hoy recibe una segunda oportunidad.

Despedida distanciada

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Te miro, no siento nada

Me miras,  esquivo tu mirada

El silencio ahoga las palabras

No nos decimos nada

El amor se acabó

Lo dejamos en la almohada

Las risas de ayer

Se tornaron en muecas desordenadas

Los labios buscados

Hoy huidos y abandonados

Buscan ósculos renovados

 

No nos queda nada

Tristeza de ardores

Lejanas madrugadas

Usurparon los recuerdos

Dagas del pecho arrancadas

 

Inmensa soledad

Con nostalgia evitada

El ahogo

Dolor de dentro

Sale de muy adentro

 

El cerebro me guía

El corazón me vuelve loco

Me saca al camino

Senda de melancolía

Sin llanto

Cuando tú te muestras fría

 

Un escalofrío

Por sentirte gélida

Distante

Y en lejanía

Te cierras y me apartas

Me cierro y te aparto

 

El silencio impera

Bajamos las miradas

No hay brillo en nuestras pupilas

Que se enturbian y enmascaran

Sin rastro de lágrimas esparcidas

 

Solo despedida distanciada

Dolor por no sentir nada

 

 

 

.     *Bunbury (con Miren Iza de “Tulsa“) en esta versión de la canción de Jeanette, nos muestra la frialdad que hay en una despedida cuando ya no hay nada que decirse, cuando no queda nada.

Frente a frente

 

.     **NA: Publicado originalmente el 3 de Abril de 2012. Hoy recibe una segunda oportunidad.

 

Cuando era tu Ángel

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En la noche, cuando el sueño me quita el sueño, cuando pienso en lo hecho y en lo deshecho, cuando todo lo claro y luminoso se ensombrece, cuando el cansancio no me deja descansar, vienes y vas. En la nocturnidad te haces más evidente, y te veo mejor en la oscuridad, te apareces y presentas, y te acercas y alejas. Sucumbo a un delirio sin rumbo, que me zarandea y me aturde. Te intuyo intrusiva en mi descansar que no consigue llegar. Caes y te levantas a mi lado, y miro y ya no estás. Nítida te veía un instante antes, y te difuminas en cada segundo cuando intento tocarte. Como cuando las caricias que te hacía te erizaban la piel, encrespando todo el vello, y tú estremecida por el escalofrío, te retorcías y me pedías que parara, no podías aguantar ese suplicio que a la vez era placer, e intentabas alejarte un poco para no estar a mi alcance, para que mis manos, mis dedos, no pudiesen seguir rozando centímetro a centímetro cada poro de tu piel, que se me trasformaba en desierto por el que perderme, y sediento buscaba tu boca donde saciar mi avidez. Tu desnudez, me excitaba tanto que no podía esperar y el resto de mi cuerpo, ya no solo las palmas y las yemas, si no todos mis miembros iban al encuentro de la piel, epidermis de aromas tentadores, y humores ansiados, de delicias prometedoras, que cálida me trasportaba feliz por toda ella, con el deseo como guía y cicerone, para saber el camino por donde debía discurrir mi exploración y travesía, rastreando cada uno de tus movimientos, cada una de tus respuestas a mis actos, suaves y delicados, siempre entregados a ti. Y tú dada la vuelta, medio acurrucada como si quisieras poner tierra de por medio, como si darme la espalda fuese tu manera de huir, eras todo provocación y coquetería convirtiéndose esa huida en una falsedad, siendo en realidad la manera invitadora de mostrarme todo lo que querías compartir, para facilitarme el asedio que esperabas recibir,  y yo sin dilación te envolvía con todo mi cuerpo como una cascara que te protegiese y quedabas cercada por todo mi yo, te abrazaba como si alas suaves y sedosas tuviese, y tu melena se hacía a un lado para dejar tu cuello libre para mis labios, que se deshacían en besos que volvían a hacer que tu piel se encrespase. Ya, mi sexo endurecido buscaba entrar en ti para un goce que habíamos prolongado y dilatado, y encontraba que era recibido por ti con afán, todo rociado ya con tus efluvios, que deseosos esperaban para mezclarse con los míos. Pero me hago consciente que esto no sucede, ni sucederá más, salvo en mi cabeza, cuando cada noche que insomne y turbado, sin el sosiego necesario para dormir, vuelvas otra vez como espectro y fantasma a revivir en mí, todos esos momentos, agazapados los dos en la cama, y después exhaustos, en los que nos prometíamos amor para el resto de los días. En esta vigilia, hechizado otra vez vuelvo a no entender nada, vuelvo a sentir este sufrimiento que me persigue por ese error que cometí, y que te hizo marchar, debo acostumbrarme a que jamás volverás, me quemaré en mi infierno a donde me mandaste. Caí de tu edén y dejé de ser para ti el ángel que con alas te abrazaba.

 

 

 

.     *Hoy ponemos la música de Danza Invisible para el texto de un ángel caído en desgracia, que recuerda aquel edén perdido.

El Ángel caído

 

.     **NA: Publicado originalmente el 25 de Abril 2012. Hoy recibe una segunda oportunidad oportunidad.

Una noche atribulada

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Foto; David San Cristobal

 

Sólo recuerda con verdadera nitidez aquellas botellas y latas vacías encima de la mesa, quizás es porque fue lo primero que vio al despertarse aterida de frío y dolorida. No recuerda con precisión en que momento todo le empezó a dar vueltas y él comenzó a besarla y acariciarla por todas partes, ella se dejaba hacer permitiendo que la desnudase con fogosidad y avidez. Sigue helada en su casa, no ha conseguido entrar en calor. Intenta recordar que fue lo que la empujó a aceptar su invitación, quizás subir a aquella casa no fue lo más acertado. Cuando despertó estaba tirada en aquel sofá, desnuda. Una fuerte resaca le impedía pensar con claridad. ¿Qué es lo que había hecho? No quedaba nadie allí, salvo ellos tres, desnudos. Ya no había ni rastro de los otros que estuvieron en la fiesta. No conocía a nadie en ella cuando aceptó subir a aquella casa con su amiga que pronto la abandonaría. Se fueron marchando todos poco a poco, y al final se quedaron ella, él  y aquella chica delgada de labios gruesos y bella sonrisa que no se había separado de su lado en toda la noche. Ahora está confusa, y helada. Recuerda los cuerpos enredados, los gruesos labios teñidos de un rojo hipnótico deambulando dulcemente por su piel. Siente algo de dolor en su coño y en su culo. En un frenético desenlace acepto los juguetes que la chica propuso, los utilizó con ella y con él, y dejó que ellos los utilizasen con ella misma. Se dejó hacer analmente con el dildo, con cierto desenfreno y violencia mientras era penetrada por el chico, lo que la llevo a un placer extenuante. Nunca se había planteado usar juguetes y menos si tenía a mano a un chico, y aunque no recuerda todo con claridad, sí que ese momento le aparece fuera de la bruma como muy placentero. Busca rastrear todos los momentos vividos entre los tres pero tiene lagunas, se piensa gilipollas por beber tanto y perder el control. Está confusa, no vivió con total conciencia todo lo que estaba pasando, en cierta forma se siente violada, aunque lo disfrutó y lo consintió todo, no era dueña de todos sus actos ni de todos sus sentidos. Se despertó por el frío del lugar y el estar en completa desnudez. La sordidez que le produce lo ocurrido la tiene descolocada, no quiere pensar que lo que hizo no fue correcto pero por otro lado se piensa sucia y descarriada. Yo no soy así, se dice. Marchó del lugar, con un horrible dolor de cabeza mientras ellos aún dormían, y en cierta forma ahora se arrepiente. No recuerda sus nombres, ni tiene sus teléfonos, eso le da rabia, todo quedará como un sueño, y si quisiese saber más sobre ellos no habría posibilidad, salvo la de presentarse en aquella dirección sin saber si sería bienvenida. Llegarse físicamente a un lugar, y decir; – Hola soy la de la otra noche-, no se atrevería a hacerlo, una llamada sí que quizás la hiciese, la distancia y el parapeto del teléfono le ayudarían a lanzarse al abismo. Aunque se detesta un poco por lo que ha pasado, algo internamente la empuja a desear que se repitiese. Va entrando en calor. No recuerda muy bien los rasgos de él, incluso duda si lo reconocería por la calle, si más los de ella, esa delgadez en contraste con unos senos grandes, puede que algo desproporcionados para ese cuerpo tirando a huesudo, unos labios gruesos de cálidos besos en perfecta armonía con el resto del rostro, era bella, con la piel muy blanca, pelirroja, con el vello púbico sin depilar en exceso, quizás le gusta verse con esa mata rojiza entre sus piernas, a ella le gustó, se asombra que todo lo de ella sea lo que más nítido ve de esas horas pasadas. Nunca tuvo tendencias homosexuales, y esto la confunde más, no le crea rechazo el haber tenido sexo con una chica, incluso ahora rememorándolo se moja los labios al recordar los besos recibidos de esos carnosos labios. El frío le ha abandonado, ahora le urge cómo conseguir volver a verla.

 

 

 

.     *Esa noche fue como una Marea imprevista que lo arrasó todo y le dejó la piel cuarteada como canta Vetusta Morla.

La marea

 

.     **NA: Hace ya unos meses, no recuerdo bien en que blog publicaban la foto de las botellas conminando a contar alguna historia inspirada en ella, y rápidamente me surgió el inicio de este texto que apunté y dejé con la intención de una horas después seguir escribiendo, pero sin tiempo para volver a ello ahí se quedó la cosa. Pasadas unas semanas volví sobre la foto y la frase escrita para ampliarlo y cerrar la historia que tenía algo formada en la cabeza y avancé brevemente el texto pero tuve que volver a dejarlo sin terminar. En una tercera incursión por fin tomo la forma definitiva que ciertamente se apartó de esa idea que tenía en la cabeza. Luego he tardado bastante en publicarlo buscando una música que de alguna manera pudiese encajar con el texto, y casi dándome por vencido recupero este tema que ya utilicé con otro texto pero que de manera onírica también creo que sirve para este.

Nada que hacer

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La primavera trae a la vista la belleza del despertar del letargo invernal, todo es bello. Allá donde miras te parece maravilloso. Las mujeres y los hombres irradian luz y hermosura. Las ropas serias y tupidas dan paso a otras más ligeras y alegres que tapan menos piel. Piel que busca los rayos de sol para tornarse morena, piel que busca el aire libre que roce los cuerpos y los refresque de los primeros calores, pieles que se han liberado de las telas invernales. Y me cuentas esto para decirme que este ambiente te excita y te hace estar receptivo al amor. El verano con su calor sofocante, con sus largas noches, con las terrazas donde disfrutar tomando un aperitivo, una cerveza o una copa si la tarde se alarga y asoma la noche, abriendo la puerta a nuevas relaciones, a conocer gente nueva y nuevas emociones, que te traen y desbocan deseos contenidos, te hacen propenso al amor, me cuentas. En Otoño, el cansancio del verano, los primeros fríos y nubarrones, que hacen dejar de lado las terrazas y pasar al interior de los locales en busca de la calidez de su decoración, y buscando el calor de los cuerpos y la proximidad de ellos y de las miradas que se mantienen fijas cuando se cruzan próximas en la barra del bar, te empujan al anhelo de labios nuevos, me dices. Y llegado el invierno, el frío hace buscar los abrazos de otro cuerpo que te temple, me declaras.

Todo me lo cuentas para decirme que no puedes con el compromiso, me dices que es mejor dejarlo pasar, que eres incapaz de serme fiel, cada vez que sales la tentación te vence. En cada estación encuentras un motivo para irte tras otros labios, otros ojos, dejarte caer en otros brazos, que no son los míos, y tampoco siempre los mismos. Buscas abrazos que sean diferentes a los que yo te doy, sales en busca de besos que piensas con lascivia nueva. Tentado siempre a labios de estreno, manos nuevas que tienten tu cuerpo y que otro cuerpo sea tentador para ti. En tu cabeza está solo el acariciar con novedad, si no es algo distinto no es lo mismo para ti, a veces crees que estás enfermo, pero no lo puedes resistir, salir y desplegar tus encantos por ahí. Explorar otras oportunidades de amar, es lo que te llena, me dices. No lo puedes evitar, cuando unos ojos se posan en ti, cuando por la calle te miran y piensas que es una invitación, cuando una sonrisa la intuyes como una llave para algo más, y te meces en ella, y cuando ya no la estás viendo te recreas pensando que era una llamada, que la sonrisa era una tarjeta de visita con una dirección impresa para poder volver. No te piensas un seductor, pero rehusar a serlo tampoco lo quieres, y te dejas llevar por un ensueño de conquistas infinitas, en el que cada día hay un amor nuevo, una ninfa que dona sus labios lúbricos y húmedos, de fresca sensualidad, me dices. Y lo cuentas con dolor, dices que no consigues quitártelo de la cabeza, que la fidelidad que me prometías no la puedes cumplir, que aquello por lo que te uniste a mí, ya no te llena, que durante un tiempo pudiste poner barrera a tus impulsos de amoríos, y me cuentas que cada momento es de enamoramiento, pero no conmigo, y que no consigues poner fin a ese sentimiento de captura, y de ofrecimiento tuyo para dar amor al otro sexo.

Me afirmas que no quieres serme infiel que luchas cada instante por no hacerlo, que el sufrimiento que tienes por los remordimientos no los quieres padecer, y que tampoco quieres que yo los padezca, y que un día averigüe la traición, no lo deseas. Solo piensas que dejarlo es lo mejor, que tu sigas con tus encuentros, que ya no serán clandestinos y yo haciendo mi vida con otro destino. Dices que no puedes serme fiel y yo no tengo nada que hacer.

 

 

 

.     *La habitación roja nos trae una de sus canciones en las que nos narra la ruptura por la imposibilidad de fidelidad, que enlaza con el relato.

Dices que no

.     **NA: Publicado originalmente el 26 Marzo de 2012. Hoy recibe una segunda oportunidad.