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Un momento después de lo sucedido, o fue mucho tiempo después -uno pierde la noción del tiempo y los días en estas ocasiones- nos vimos lejos de aquel arrabal donde nos despedimos para pasar un tiempo uno sin el otro, ese espacio de tiempo que a veces nos decimos necesitar para seguir, pero que no sabemos realmente si es una necesidad o un deseo para romper más que un requisito para continuar; aunque ahora ya sé que cuando llegamos a esa frase en verdad lo que queremos es que todo cese, lo ideal para nosotros sería que desapareciese ese problema que somos uno para el otro, y nos gustaría que todo pasase sin que uno fuese participe directo, en el fondo deseamos que sea el otro el que diga basta; -no quiero estar más, no quiero avanzar a tu lado, todo lo pasado lo doy por bueno y ahora es hora de un cambio, voy a salir de tu vida y tú serás libre-, eso es lo que nos gustaría oír para liberarnos de esa angustia que nos genera el no saber cómo afrontar ese anhelo -quizá- largamente acariciado de recuperar nuestra vida, de ser otra vez uno y no dos, de no tener que decir al otro ya no te quiero, ya no eres todo para mí, ya tus temores y miedos y frustraciones me dan igual, no las quiero hacer mías, tus fobias y filias no las creo como mías, hubo un tiempo que sí que todo lo tuyo lo hacía mío pero ya no. En este día todo resultó ser lo mismo de siempre, vi claro que lo que creíamos que era diferente y único, no era más que un autoengaño, el amor se acaba con los días, los meses, los años, y a nosotros nos duró menos de lo que canta un gallo o eso creía de tan rápido que se me pasó, -uno pierde la noción del tiempo en estos casos-, hoy ya no puedo verte sin que aparezca en mi cabeza cierto rechazo a tu presencia, esa que tanto deseé, busqué y hasta la saciedad exploré, ese cuerpo que antes me enervaba y alteraba y observaba con fruición y goce la elegancia de toda su desnudez, agotado a tu lado después del sexo con el que calmábamos todas nuestros ardores corporales y mentales que casi son los peores y más necesarios serenar, ahora me dejan frío. Nos vimos, apartados de allí donde nos dijimos que todo sería diferente al reencontrarnos, que el tiempo haría más fuerte el lazo, pero es una equivocación, el lazo se deshace sino estamos tirando de él a diario, y en el fondo lo sabíamos y lo queríamos así, yo por la costumbre te estuve esperando pero no apareciste en este espacio de tiempo que quisiste tener; en el fondo no me importaba demasiado -sin saberlo del todo- es lo que quería, que no aparecieses para no tener que volver, y me viniste con flores y hablando de amor, amor que ya no veía, y no con esas palabras que esperaba escuchar de tus labios para sentirme a salvo de culpas y miserias futuras, y en las que aparecer como victima y no como verdugo; -“no fui yo el que no quiso seguir, no fui yo el que rompió con todo”-, y no llegaban esas frases deseadas de ruptura, y me tuve que armar de fuerzas y valor y ser yo el que me atreviera a decirlas, y las digo: -“Con todo lo que te he querido pensaba que sería diferente, que podría seguir, pero no ha sido como esperaba, sólo te puedo decir, ya no”.

 

 

 

.     *Un ritmo tranquilo y orquestado para poner música a este relato con La bien querida, que ligeramente nos arropa el texto con las letras de estas canciones.

Ya no”                                       “El zoo absoluto

.     **NA: Publicado originalmente el 2 de Febrero de 2012. Hoy levemente maquillado recibe una segunda oportunidad.

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