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Todo ha cambiando y no hay nada de aquello que vivimos, recuerdo bien esos años en que éramos niños y jugábamos en el patio, fuiste mi primerísimo amor, aunque éramos tan pequeños que quizás es ridículo pensar que eso era amor, lo que sí tengo por seguro es que es el mismo sentimiento que el resto de la vida me acompañó cuando alguien me gustó. También fue la primera vez que sentí el abandono, apartado de tu lado, no pudiendo verte cuando quería, hubo un enfriamiento en nuestra amistad que nunca entendí porqué sucedió, quizás tu madre te prohibió verme, quizás fue tu padre quién no veía con buenos ojos que me pasase todo el tiempo en vuestro patio, era el único niño entre todas las niñas, pero de pronto todo dejo de ser como era, ya no había juegos comunes, ya la puerta de tu casa quedó cerrada y no podía franquearla ni andar por ese pasillo estrecho y angosto que finalmente se abría para acoger nuestros entretenimientos, ya no podía jugar a médicos ni tenderos ni ser el hombre en esos juegos, todo se viene abajo cuando uno queda desconsolado y al margen de todo lo vivido durante un tiempo, sobre todo durante un largo verano que acabado nos dejó separados. Se terminó ese tiempo de relajación y calor y vacaciones y asueto desenfrenado y lánguido estío, llegaron las tardes de finales de agosto con sus tormentas de verano, cambiante tiempo que nos augura la finalización de la felicidad, vagando por delante de tu puerta ya siempre sellada, ese portón de chapa y cinc me obligaba a estar allí cerca al acecho por si se abría y llegaba tu llamada, jugaba allí con otros chicos a otros juegos que no me interesaban pero como excusa para poder estar atento a cualquier resquicio que dejase ver el patio entreabierto, y el patio no lo volví a pisar, los pocos momentos que seguimos compartiendo ya no serían allí, fueron frugales momento en otros lugares, alejados de aquel jardín solado, algún encuentro fue en el cercano descampado, y te cambiaste de barrio y ya todo se desvaneció por completo ya no era sólo una puerta lo que nos separaba, era distancia insalvable y se perdió tu rastro, ya nada siguió existiendo, tu figura ya nunca fue y caprichoso el tiempo me ha borrado tu rostro del recuerdo, y casi tu nombre, que me ha costado recordar, tengo nítidos los sitios y los sentimientos y los momentos, pero tu cara quedó disipada por la ausencia durante todo este lapso y no la puedo ver y me esfuerzo y solo vislumbro el color de la tez, morena, el pelo largo, pero la faz queda velada y me pone triste no poder ver lo que tanto aprecié y con quién mi infancia disfruté y no recordar como era tu sonrisa y no ver tu rostro de ayer que me impide saber cómo será tu rostro de hoy o al menos poder imaginar cómo será tu cara actual, y si la vida nos cruza los destinos no sabré que eres tú.

 

 

 

.     *Lo tan lejano se nos borra y queda quebrado el recuerdo, parcializado, con nitidez y a la vez velado. Efecto Mariposa nos ayuda a recordar lo pasado y su poso.

1994”                                                “Melancolía

 

.     **NA: Publicado originalmente el 6 de Febrero de 2012. Hoy recibe una segunda oportunidad.

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