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Salgo del metro y con el frío se me echó encima el recuerdo de aquellas tardes en las que nos arrebujábamos todos juntos en la calle, allí tirados en la acera, cuerpo con cuerpo y yo siempre buscando coincidir a tú lado, con el placer de sentirte cerca, con el deseo de que el frío no dejase de arreciar para poder disfrutar de esa proximidad. Voy por la calle y me da un escalofrío, no se ya si del recuerdo o del propio aire que roza suavemente mi cuerpo, me penetra hasta los huesos, y baja por la espalda encrespando mi bello, y una memoria de juventud inunda mi rostro, mis ojos los siento humedecerse levemente, y se me aparece en la mente un montón de cuerpos pegados, unidos con brazos entrelazadas. Inspiro y me llegan aromas que creo que eran de esa época, seguramente no es así, pero el recuerdo es tan traicionero que lo que no fue es.
Primer amor, amor adolescente, amor sin besos, amor de deseo, amor de vergüenza, amor de amores, idílico, por ser frustrado, por no ser cercenado, por no ser.

Parecía ser correspondido pero quién sabe si lo fue.

Hoy todo el pasado de ese periodo llegó golpeando, con insistencia, pum, pum, pidiendo abrir esa puerta cerrada con tristeza, el frío ceso, y llegó el verano, tardes alargadas pasando la media noche, calor cómplice que permitía juegos de escondite por el descampado, recuerdos de espigas, del olor a hierba, tumbados, ocultos al resto para el juego, que cesaba más rápido de lo deseado, pugnaba con otros con celos desesperados por que fuéramos juntos a buscar donde guarecernos, y todo, sólo por estar a tu lado, por rozar tu mano que casi ni me atrevía a tocar…

Y llegó el frío otra vez y las tardes-noches se hacían eternas esperando tu vuelta del trabajo y de las clases de costura, sí, hubo un tiempo en que las chicas iban a “costura”, y me quedaba en la calle, helado, con el deseo de verte una vez más antes de regresar a mi casa para poder dormir con dulces sueños en los que reinabas, pero eran muchas más las veces en que la frustración me devolvía a casa triste por no haberte podido ver.

Qué tiempos aquellos de la inocencia y la desesperación por no saber mostrar los sentimientos, por no quitarnos esos miedos al ridículo, por saber lo que queremos pero no saber decir que lo queremos, por no saber decirnos “quiero”, por no conseguir transmitir nuestro “deseo”.

Seguramente todo sea fantasía y no todo ocurrió así, pero me quedo con mis recuerdos inventados para saborear lo que no fue y quisiera que hubiese sido.

   

 

    *Los recuerdos que llegaron con el frío al salir del metro enlazan con los recuerdos de La Oreja de Van Gogh en estas canciones que traen imágenes del pasado que nos abordan en una parada de autobús, y en el tiempo que quedó detenido por un beso.

El 28”                                    “Cuéntame al oído

.     **NA: Publicado originalmente el 16 de Enero de 2012. Hoy recibe una segunda oportunidad.

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