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1000 y más

Más de mil letras, mil palabras, mil frases, mil lectores…

Cuando me llegó la medalla no sabía bien qué hacer con ella, no tenía ningún valor, salvo el informativo y el de una mezcla de orgullo y cierto sentimiento raro por haber llegado a esa cifra, porque un número como ese de gente pulsase alguna vez el botón de “seguir”. Es sólo un sumatorio que uno que no es necio sabe no ser del todo real, es sólo la constatación de que unos cuantos decidieron que lo que habían leído les había gustado lo suficiente para querer repetir en el momento en el que volviese a publicar, pero esto no quiere decir que luego lo hayan hecho con asiduidad o que después de cierto tiempo no hayan desistido o peor aún, como sé de tristes casos, que ya no estén entre nosotros. Por tanto, este número es tan real y creíble como yo quiera imaginármelo. Esto me ha llevado a recordar los inicios del blog y esa rara sensación que tenía (y sigo teniendo) al entrar un mensaje de un nuevo suscriptor. Cuando empecé allá por enero de 2012 no creí jamás que pudiese llegar a tener una cohorte de seguidores más o menos fieles. Realmente cuando empecé no tenía fijado horizonte para este sitio, ni sabía con verdadera certeza qué acogería este lugar, es más, no sabía nada del mundo de los blogs. En el año 2011 estuve enfrascado en un humilde proyecto fotográfico que llamé 30×30 y al acabarlo finalizando el año me quedé con cierto vacío, como con la necesidad de lanzarme en busca de otro proyecto creativo, pero sin tener ni idea qué podría ser. Entonces, hasta que llegase ese objetivo creativo que desarrollar no se me ocurrió otra cosa que abrir un blog (sin ser consciente de lo adictivo que podría ser), y fue pensado y hecho, y con ninguna premeditación lo abrí e inicié la andadura sin saber muy bien qué haría en él.

El germen inicial era enfocado a la música con la idea de crear una especie de fonoteca en la que se recogiesen canciones desafectadas, un lugar en el que la gente pudiese acercarse en busca de una recopilación de canciones de ese estilo algo dramático de las relaciones amorosas, y poco de escritura; nunca había escrito relatos o textos en prosa, solo algunas malas poesías entre los veinte y los treinta años, por eso mis primeras entradas eran un mero breve reflejo introductorio de lo que contaban las canciones. Ese publicar cada día una entrada hizo que poco a poco y casi sin darme cuenta fuese ampliando esos textos que recogían solamente las frases de las canciones, y en vez de utilizar las frases y palabras contenidas en ellas empecé a utilizar mis propias palabras e imaginar mis propias historias relacionadas con las canciones, también conseguí apartar algo la vergüenza y el pudor por lo escrito para dar salida en el blog a algunas poesías que llevaban mucho tiempo guardadas y otras que fueron surgiendo. Con el paso de estas primeras semanas, la cosa cambió y tomó el protagonismo el texto, ya no era hacer un texto para una canción si no que había que encontrar una canción que encajase con el texto creado, esto complicó las cosas y a veces me llevaba, y me lleva, mucho más tiempo la búsqueda de la canción que la realización del propio relato o poesía.

Como ya dije, he empezado a escribir hace cuatro años, no soy de esa gente que cuenta en los blogs que desde pequeño ya quería escribir, que ya contaba sus cuentos en la niñez a unos y otros. Nunca me vi con ese talento para contar historias.

-“Aún busco saber por qué escribo… creo que cada día me acerco más a saberlo, pero todavía no estoy seguro…quizás sea porque es una mezcla de muchas cosas y eso me aturulla a la hora de enumerar y ordenar los motivos y poder expresar porqué lo hago. No sé, espero no tardar en obtener respuesta, aunque en esto como en otras muchas cosas tampoco me agobia demasiado que no haya respuesta a la pregunta. Tampoco sé cuánto me durará esta necesidad de decir y contar o si se me acabarán pronto o tarde las ideas de las que escribir. Cierto es, que de momento no tengo en la cabeza una historia larga que contar que pudiese llegar a ser un libro, es más, creo que no tengo la capacidad para hacerlo y que pueda interesar a alguien sin aburrirle, quizás por eso sólo fluyen de mí imaginación relatos más o menos cortos y pequeñas poesías. Aunque la dimensión del relato no me la planteo normalmente, sí que es cierto que intento ajustarlos al medio del blog, dicen los expertos (y mi propia lógica) que en él tienden a leerse antes cosas cortas que demasiado largas; claro, salvo que seas la hostia escribiendo o ya reputado escritor (o simplemente conocido o famoso) y la gente esté deseosa de leerte y ahí ya no hay longitudes que añadan o eviten lectores, pero hay veces que la historia necesita su espacio y no hay manera de domarla y se va extendiendo y no hay forma de contarla en menos palabras sin que no deje de contar lo que uno quiere, entonces uno opta por publicarlos en capítulos, siempre que la trama lo permita e incluso lo pida para dar descanso y reflexión al lector o incluso para despertar en él mayor deseo de seguir leyendo. Otras veces de un texto ya publicado y cerrado surge la necesidad de seguir hilando e hilvanando otra historia que continúe con aquella que parecía finita, y la retomas y publicas varios capítulos más, y entonces tienes la tentación de creerte que sí, que quizás pueda habitar en ti una historia larga que diese para un libro, pero pronto te das cuenta que fue un espejismo, que acabado ese capítulo también parece acabada esa senda. Entonces uno piensa que su fantasía de publicar en papel (todos los que escriben creo que la tienen) solo sería posible con un recopilatorio de relatos, pero enseguida te dices; -publicar, para qué”-.

A los dos meses y medio de tener el blog me llegó este comentario a las Credenciales: “Dejalo, hijo, que he echado una visual y no vale mucho”… El “déjalo”, sin la tilde, tal cual lo transcribí. Otro comentario era “Albóndigas”. Por suerte hubo otros comentarios más animosos que me empujaron a seguir, y me alegra, puesto que he encontrado en la escritura una forma de dar rienda suelta a parte de mí creatividad, ese proyecto que buscaba a finales de 2011 y que no tenía ni idea que pudiese decantarse hacía el lado de la escritura no habiendo sido nunca un horizonte lejano o cercano dentro de mi cabeza. Supongo que si uno lee mi primer mes de publicaciones es hasta lógico y entendible hacer esas aseveraciones culinarias, reconozco que esas entradas no aportan mucho al mundo literario ni bloguero salvo la calidad de las canciones, de eso no hay duda.

A los cinco meses conseguí las 4.000 visitas y tenía unos 25 seguidores… aquello me pareció la bomba y les dediqué una entrada agradeciéndoles su presencia en “Un sueño ablogscinado”. Por el camino me fueron otorgando “esos premios que no son premios” pero que ayudan a que la gente te vaya conociendo, al igual que al participar en algunos juegos literarios grupales, a todos ellos estuve siempre agradecido por ese amplificador que suponía para mi blog, por eso en uno de los juegos propuestos volví a homenajear de manera humorística este mundo bloguero en “Amor por comentario”. Como ahora estoy agradecido y este es un homenaje a todos los que entran a echar un vistazo a los textos y canciones que aquí publico, sea por una vez o con intención de repetir.

Al año de mi periplo en este mundo virtual empecé a tener un poquito más de relevancia y poco a poco se ha ido engordando la lista de seguidores. Sé que hay miles de Blogs que tiene muchísimos más seguidores y mucha más repercusión, pero para ser un blog con una temática simplemente literaria y de un marcado estilo y de no prodigarme publicando las entradas en las redes sociales, no me quejaré, al menos tengo lectores aunque uno siempre querría que fuesen muchos miles más… Lo que más me complace de haberme atrevido y lanzado como en paracaídas con esto de la escritura, es el paisaje que he podido ver, es la gente que he encontrado al otro lado, las lecturas de otros blog, el cruce de comentarios, en definitiva, lo enriquecedor y estimulante para el pensamiento que es la blogosfera.

Por último, gracias a todos los que con sus lecturas, sus “me gusta” y sus comentarios, hacen que siga queriendo publicar, gracias a los 1040 de ahora, a los que estuvieron y se fueron, y a los que quieran unirse.

 

 

.     *Y ahora que me acuerdo de todo… como dice la canción, gracias por ayudarme como señala Izal a decir “adiós al pánico práctico de habernos encontrado, adiós al vértigo de vernos coincidiendo en el espacio”. Aunque reconozco que un poquito de pánico y vértigo queda refugiado dentro cada vez que voy a publicar.

Pánico práctico

Izal - agujeros de gusano

 

.     **NA: Los próximos días recuperaré algunas entradas que pasaron desapercibidas puesto que en esos tiempos los lectores cabían sentados alrededor de una mesa camilla, y ahora me gustaría darles una segunda oportunidad a esos textos.

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