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Lo nuevo, lo diferente, lo por estrenar, quizás fuese eso, sólo quizás. Luego vinieron los papeles, las firmas. Antes, las caras serias, las frías miradas, las mandíbulas apretadas, los silenciosos reproches, la soledad buscada, la huida de la presencia del otro. Llegaron las actas y las despedidas, los adioses gastados, los ya usados, y los que nos habíamos guardado y que nunca pensábamos estrenar con quién está a nuestro lado.

Rezaba el dicho; -Quién bien te quiere te hará llorar -. Nunca pensó que fuese cierto, ni necesario sobre todo, como tampoco creía lo de que para avanzar y seguir y mejorar y hacerse más fuerte había que caerse, eran estupideces, eran frases hechas. Ahora pensaba más que nunca que el dicho debería enunciarse de otra manera; – Quién te deja de querer te hará llorar-, esa sí que se ajusta más a la realidad, esa se ajusta perfectamente a su realidad; -¡El muy hijo de puta!-.

 

 

*Lo nuevo y la ilusión por estrenar o el cansancio de lo ya usado y conocido nos llevan a decir que lo nuestro fue un error, como en la canción de Los seis días.

La olla exprés

lunes los seis dedos

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