Etiquetas

, , , , , , , ,

En mi realidad, me cuesta cosificarme o animalizarme (en este caso, más aún, bastante lo soy ya). Llevo días intentándolo como juego, una especie de “Si fuera” al más puro estilo Rafaela Carrá. Si bien me gusta jugar con el lenguaje y con posibles situaciones inverosímiles o irreales, sea yo partícipe o no, el reemplazarme por algo que no sea yo mismo, me es muy difícil, incluso no me veo queriendo ser otro ser humano. Quizás desee ciertas materialidades de otros, sobre todo si eso me permite no tener que trabajar, pero cambiarme o cambiar mi personalidad por la de otro ser animado o inanimado, siquiera jugando con la fantasía, se me muestra poco creíble para mí mismo, que es lo esencial. Participar en esos test psicológicos, en los que uno debe dejar de ser humano  y pensar en que se convertiría si tuviese que dejar de ser persona, son inabordables por mi parte si busco cierto rigor. Aunque entiendo que el no convertirme en casi ninguna de esas posibilidades, seguro que da bastante material a un terapeuta para creer saber cómo soy.

Pensar en ser animal o libro, o coche o árbol, y no digamos prenda de vestir o edificio, y más allá pensar en ser bebida o comida, se me antoja descabellado, y si esos casos fuesen celdillas a rellenar, casi todas ellas se quedarían vacías.

Por ejemplo, qué animal querría ser. Cuando me lo cuestioné, sin demasiada reflexión, leyendo a alguien que hacía un ejercicio de este calibre, me vino a la mente por su vuelo majestuoso, que me lo pareció cuando lo vi en Perú, que podría ser un Cóndor, pero simplemente por eso, por su estética, no conozco de su forma de ser como para identificarme con él, por tanto como es sólo por estética bien podría querer ser un Galgo Afgano; ese porte tan elegante y señorial me mola, además me parecen unos seres tristes y tranquilos, y fíjate, ahí sí que me podría identificar; pero va, insisto, no soy muy de animales, no me veo en ninguna de sus pieles.

Ser un libro, ¿en qué sentido habría que serlo?; por lo que yace en su interior, la historia que cuenta o el mensaje que da, o quizás por algún personaje que allí habita o simplemente por su autor. También podría pensar en el serlo por la edición, hay algunas encuadernaciones que son muy bellas. Si fuese lo primero hay muchos libros que me gustaron y me entretuvieron, incluso algunos puede que hasta moldeasen mi forma de ser, pero no existe ninguno en el que me quisiera transformar, por más que crea que es uno esencial de entre los libros. Lo de esencial es tan relativo. Y si fuese el segundo caso, por su edición, no he visto los suficientes en esta línea como para poder decidirme por uno. Además, no soy un gran fetichista con lo que no me veo como un elemento inanimado en el que transformarme por bonito que sea, aunque es curioso que diga esto, porque de niño me gustaba coleccionar cosas, y bueno, de mayor también colecciono, o algo parecido, siempre traigo un recuerdo de cada viaje exótico para adornar la casa, con lo que esto podría parecer contradictorio ya que de alguna manera coleccionar tiene algo de fetichismo. Recuerdo que de niño coleccionaba coches en miniatura, tenía una buena colección con la que jugaba, no eran para estar de adorno en la estantería, y nunca tuve uno que lo tuviese como especial y lo cuidase más o jugase más con él como favorito, pero sí de adulto tuviese que elegir un coche por el que inclinarme, sería un Maserati, por extensión al posible juego de intercambiarme por una cosa, este podría ser el coche en el que transmutarme, en este caso vuelve a primar la estética.

Tampoco soy un excepcional amante de la naturaleza y mi desconocimiento de la flora y fauna, me lleva a no tener ni idea de árboles y por tanto no sabría en cual transformarme para sufrir las agresiones y ataques medioambientales provocados por los humanos. En cualquier caso ser árbol es una putada, al fin y al cabo es un ser vivo, y estar viviendo anclado ahí sin moverse no me mola nada.

Siendo un edificio, tampoco me veo, me gusta la arquitectura, pero no sabría decir con qué edificio me quedaría para personificarme, aunque ahora que lo pienso, si he de elegir, quisiera ser un gran hospital y multiplicarme por mil, para diseminarme por todos los países subdesarrollados que no pueden tenerlos.

Ser una comida o una bebida no me gustaría, tendría una vida tan efímera que aunque me agrada la idea de ser algo que da placer al comensal o bebedor, tras ser consumido yo ipso-facto dejaría de existir y eso no me convence.

Referente a lo de prenda de vestir, sin fetichismo por mi parte como ya dije, no sabría por cual decidirme en especial, pero sin duda sería una prenda de mujer, ahí no hay duda. Que cada una elija en cual me debería convertir para llevarme con ella.

 

Acabo de releerme y veo que lo único que quedó claro, es que soy un tipo superficial; para mí lo esencial es la belleza, vivir largo tiempo y acompañar a las mujeres a donde ellas quieran llevarme. Parece que ya le hice el trabajo al psicoanalista.

 

 

 

     *En mi realidad, como en la cantada por Lori Meyers, mi única ambición es amar. (La canción muy acorde con el texto).

Mi realidad

Lori Meyers - cuando el destino nos alcance

 

 

 

**NA: Agradecimientos a Borgeano por otorgarme el premio o nominación, no sé muy bien como denominar estos nombramientos que van de blog en blog. En este caso se llama; “Premio sin premio”; el más certero de los nombres para este tipo de premios, que pululan por aquí. Para seguir con la cadena del premio debía contestar al test “Si fuera…”. Si bien, en general no suelo seguir con estas cadenas, en este caso me puse a esgrimirle a Borgeano porque no la seguiría, cual era mi incapacidad para dar respuestas, y de tanto explicarme me lie a jugar y me salió el post psicoanalítico que habéis leído.

Os recomiendo el blog de Borgeano encarecidamente, todo lo que allí publica tiene mucho interés.

Como las veces anteriores en las que me concedieron premios, no seguiré al pie de la letra las normas, y nomino y premio a todos los que pasan por aquí y no solo a la cantidad de blogueros requerida en la normativa, e invito a realizar (como divertimento) este pequeño absurdo ejercicio.

Anuncios