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A veces quisiera estar así, como tú,

cercana a la naturaleza, al campo,

otras me digo; que haría yo sin mi asfalto, sin mis edificios altos.

A ratos, cambio un deseo por el otro,

una añoranza por la otra

y me quedo sentado en donde estoy,

y me digo; quién pudiera disfrutar de todo,

y elegir sin miedos sin tapujos, pero sin alardes,

cuando a uno el deseo le empujase a la ciudad o al campo.

Quién pudiera ser libre e ir y venir, sin angustias de querer y no poder

por estar atado, por un yugo aprisionado,

quién pudiera desatarse, desasirse y aburrirse

de tanto tiempo para nada o para algo.

 

La ciudad me ahoga pero sin su influjo me muero un tanto,

el campo me seduce con sus aromas y su aire caluroso o helado,

con sus ocres en verano, yo buscando el negro de lo umbrío para el descanso,

con sus ocres invernando, yo buscando el brillo y la calidez del rayo

que temple el cuerpo destemplado.

 

Pero me desazona qué hago yo sin el triste teatro

en el que habito con títeres de acetato,

de neones de luz cegadora, de visillos al caer la noche cerrados,

de luces contaminando, que no me dejan ver el cielo estrellado,

ni hacer una foto al astro nocturno que se muestra plateado.

 

Los monstruos dominan las noches

y los días tienen otros más peligrosos acechando,

sucios, incívicos, individuales, grotescos en el desencanto,

también hay limpios y píos corazones

y almas bondadosas que a brazo partido con ellos se baten,

sin tregua, sin piedad, pero sin ánimo para continuar,

sin futuro que atisbar, y en las aceras quedan malheridos,

caídos en la lucha, más que empobrecidos.

 

Entonces las avenidas arboladas o las que por el cemento fueron tomadas,

se me vuelven abominables y quisiera huir del combate,

del lugar de la batalla que angustia la mirada,

entonces, el campo aparece lejano como culmen de paz,

como edén en el que no creo a fe ciega, y del que al minuto querría volver,

pero en esos momentos de flaqueza, de desafecto por la ciudad,

quisiera estar así, como tú,

cercano a la naturaleza, al campo.

 

 

     *Como canta La Orquesta Mondragón, la ciudad dónde vivo es mi cárcel y mi libertad.

Corazón de Neón

Orquesta Mondragón - Corazón de neón

 

 

** NA: A Nuría, que tras hacerle un comentario en su entrada “caprichos”, las palabras me siguieron brotándo dando como resultado este texto.

***NA: Agradecimientos especiales a Arseroticas que me ha nominado-concedido el premio “Cracking Chrispmouse Bloggywog Award”. Como en todas las demás ocasiones en que fui premiado no seguiré con la cadena de nominaciones al uso, y concedo el premio-nominación a todos los blogueros que me leen y a los que leo.

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