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Otro lunes, otra salida a la carretera. Valladolid es su destino, pone la radio. Hoy pasa de noticias y directamente va al dial de Radio 3. Aún resuenan las palabras que ayer escuchó, y que le pusieron en guardia, con la música espera acallarlas. Mira fijamente la carretera. Fidel, hoy verá a Fidel, le gusta Fidel. Ha quedado a tomar algo después de terminar de trabajar.

Duda si pasar por el hotel o directamente ir a la primera cita de su agenda, va un poco apurada de tiempo, se ha levantado más tarde, se alargó el domingo aunque no tenía esa intención, pero la conversación se puso cruda y terminó la cosa como terminó, de madrugada y con un buen polvo. Decidido. Irá primero a dejar la maleta, no le gusta dejarla todo el día en el coche, y si se apura llegará sólo unos minutos tarde a la tienda, pero no pasará nada, se tienen confianza. Aunque solo hace cinco meses que trabaja con ellos, es gente agradable y fácil de tratar laboralmente, hay peores dentro de sus clientes. Luego le quedan otras visitas menos apetecibles, por eso se puso esta primero, para empezar bien la mañana.

Repasa mentalmente la agenda de la semana. Martes a Salamanca; por cierto tiene que confirmar la comida con Ernesto, él no podía quedar por la noche, con lo que es la única forma de verse, preferiría comer cerca del hotel para después descansar en vez de ir directa a las citas de la tarde. Bueno, y así además puede que haya tiempo de algo más. Miércoles a Ávila, espera que no haya empezado a hacer frío; aquello se le hace duro en invierno. Tiene que llamar a Javier, la semana anterior se le olvidó darle lo que le había pedido, entre unas cosas y otras salió con prisas y se lo quedó en el bolso. Jueves prontito hacía Segovia y ese mismo jueves al acabar, vuelta a Madrid, -“que no se me olvide comprar un regalo para Jorge, es su cumpleaños el martes y lo celebrará el jueves”-, le ha pedido que no falte, será donde se ven casi todos los jueves. El viernes toca ir a la oficina a despachar y recoger material nuevo para la semana siguiente, además de las reuniones de turno con sus compañeros y su jefe, al que volverá a ver el domingo. Lleva con la misma rutina cuatro meses. Comienza a estar un poco hastiada, aunque le gusta su trabajo, tanto hotel y carretera pesan.

Lo de ayer la dejó algo tocada. Borja le dijo “te quiero”. Ya hace un par de semanas le dijo que estaba enamorándose de ella y no supo que decirle, ni aquel día ni anoche, solo le miró y dijo: -“no deberías”. Tiene toda la semana para pensarlo, para ver qué hacer. Está echa un lío, no sabe cómo se ha ido metiendo en esto, pero debe tomar una decisión. Si a alguna de sus pocas amigas le contase la situación la tomarían por loca. Un poco sí que puede que lo esté, piensa y se sonríe. Recuerda la conversación en la Terraza “El 29”, una de ellas con novio recién estrenado estaba eufórica por la vida sexual que está llevando, y preguntó que cuantas veces a la semana follaban, que ella estaba en esa fase que cada vez que se ven terminan en la cama, y como últimamente se ven de jueves a domingo, está exultante con ello. Otra de las amigas ya conviviendo en pareja dijo que ella está en esa otra fase menos desenfrenada, en la de; únicamente los fines de semana, sábados y domingos, ambos días, eso sí, aclaró que hay veces que se repite en varios momentos del día. Cuando la miraron a ella, aunque no obligada, sintió que ellas esperaban una respuesta a la pregunta y se apresuró a contestar que como soltera que era lo hacía cuando había ocasión y que no entraba en acotar; a la semana, al mes o al trimestre. Pero no contó nada que la comprometiese de los últimos cuatro meses.

No sabe si realmente lo buscó o no, puede que sí. Sin darse cuenta se ha ido enredando y enredando, lo que en un inicio fue solo un juego y diversión se ha complicado cuando se volvió repetición y ya no hubo cambios, ya se convirtió en la rutina semanal, casi obligación marcada. Creía que podría llevarlo, las distancias geográficas ayudarían a ello, pero la distancia queda en nada cuando es ella la que lo lleva todo en la cabeza. En su cabeza todo está muy próximo, unos momentos junto a unos y junto a otros. Hoteles, restaurantes, bares, y regalos se confunden entre sí. Al final la perjudicada va a ser ella. Ese equilibrio mental del que siempre hace gala se puede resquebrajar si continúa con esto, se va a hacer daño ella sola. Mira la carretera, ve la bruma generada por el río que lo envuelve todo, la ciudad y su vida, que ahora la ve brumosa, nada nítida. Siente esa humedad envolvente, le da un pequeño escalofrío, está llegando a su destino.

 

 

 

*Está historia pudo ser así, no lo sé con seguridad, quizás la exageré pero quizás no, hay algo me empuja a creer que no estoy desencaminado, por aquel entonces, yo creo que ella se buscaba como nos canta Bebe.

NA: El último impulso para dar salida al relato y creer que era el momento de contarlo,(ya lo tenía en la cabeza desde hace tiempo), fue algo que leí en La librería de Chelo.

Busco-Me

Bebe-Y_-Frontal

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