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Sociabiliza. Me decía que sociabilizase. Allí frente a mí, mientras yo echaba otro vistazo a aquel lugar que me parecía algo horroroso. No sabía muy bien qué hacía allí, bueno sí que lo sabía, lo elegí yo, no ese lugar claro, pero el ir a un especialista sí.

Me sonrío, “un especialista”, cómo somos cuando no queremos llamar las cosas por su nombre, buscamos la generalidad para no ser precisos, para envolver entre mucho lo poco, que dicho de frente y aislado puede sonar más fuerte y duro.

En la sala de espera estuve a punto de marcharme, el retraso que llevaba con los pacientes  hizo que me diese tiempo a pensar y repensar en salir de allí. Intentaba no hacerlo, no darle vueltas al asunto, mirando a la gente, mirando las paredes, los posters contra el tabaquismo, los que ruegan silencio y las pancartas en tela de sábana en favor de la sanidad pública. Y casi cuando estaba vencido, llegó mi turno, sonó mi nombre desde el umbral de la consulta.

Me hizo pasar y sentarme, tomó asiento ella  y volvió a repetir mi nombre, como para asegurarse de que sí era yo, y que yo era consciente de que lo era y no otro, y yo asentí, a la vez que pronuncié un “sí” casi inaudible.

Luego, silencio. Ella se puso a mirar la pantalla del ordenador y a teclear algo, obviando mi presencia. Yo muy quieto, no sabía qué hacer. Miré un poco alrededor sin mucho aspaviento, ni movimiento, no quería importunarla, ni parecer nervioso ni impaciente ni ansioso por acabar antes de empezar.

El lugar era algo tétrico a mí parecer. Una sala cuadrada bastante desnuda, algo fría a la vista, con una mesa, su silla, dos sillas para pacientes, una camilla, un biombo, un mueblecito que dejaba ver en su interior algunos enseres médicos; guantes, vendas, y otras cosas que no sabría decir que eran. Las paredes desnudas, sin casi decoración, solo un dibujo de niño pegado en la pared tras la doctora, supongo del hijo, o sobrino, eso nunca se puede saber sin preguntar, incluso pudiera ser de un paciente. En la pared contigua un poster de “Turismo de Asturias”, y el resto de paredes vacías y toda la consulta pintada de verde clarito, nunca me gustó ese tono, aunque dicen que es el que más tranquiliza y relaja, o por lo menos alguna vez oí eso, y por eso pintan los institutos y colegios con ese color. Todas mis clases las recuerdo así pintadas. Quizás aquí sea ese el fin, relajar y tranquilizar al que llega, es una consulta para los que vienen con nervio y cierto desvarío o zozobra al menos.

Como el silencio se alargaba y empezaba a ser incómodo, sin mirarme, dijo que enseguida me atendía, y seguía tecleando, quizás estaba metiendo mis datos, o terminando algún comentario en el informe del paciente anterior.

Al fin termina, y comienzan sus primeras preguntas, y mis respuestas. Me mira intensamente, cosa que me inquieta, tiene una mirada y una forma de estar rara, pero bueno, entiendo que trata con gente “rara” y puede que ello se le contagie en su comportamiento, como una forma de mimetizarse y que el otro la vea como un igual. De vez en cuando escribe en el ordenador, no muy veloz, no tiene gran rapidez con el teclado. Tras esta batería de preguntas muy previsibles, dice que en principio habrá cinco sesiones, es el protocolo que siguen, que hoy la sesión será solo de contacto inicial y que en la siguiente sí que entraremos más en profundidad en busca de encontrar juntos la solución a mi estado anímico. Me sonrío, al oír anímico en vez de mental. Mental sonaría a enfermo, a locura o enajenación o distorsión en el discernimiento, pero el ánimo es algo menos mal visto, es una palabra con mejor prensa. Vuelve con otra batería de preguntas y tras mis respuestas, me dice que debo sociabilizar, que este desequilibrio emocional que ella empieza a ver puede venir debido esa carencia, que solo contactar con la gente desde un blog no es bueno, pero que no quiere adelantarse a dar un diagnóstico apresurado, que me hará un test para completar y preparar la siguiente sesión. Mientras, yo sigo escrutando el lugar.

Me da unos papeles con unas preguntas, me dice que es el test, y me presta un bolígrafo. No creo que ayude en nada contestarlo, pero no voy a ponerle problemas, lo relleno y veremos qué me dice luego.

Buff, al primer vistazo veo que son un montón de preguntas. Me llevará un rato largo.

TEST.

1-      ¿Cuántas preguntas inteligentes puedes contestar?

Qué tipo de pregunta es esta, qué significa pregunta inteligente, no sé qué podré poner aquí.

–          Espero no ser demasiado tonto y poder contestar alguna.

2-      Una duda.

Si tuviese solo una o tuviese las cosas claras no estaría aquí en la consulta.

–          Soy una duda andante.

3-      Una certeza.

Joder!!, entendí una cerveza, ya pensaba que vaya tipo de test raro es este, de psiquiatra están ellos, ja, ja. Pues mira, eso sí me tomaba yo ahora rellenado esto, una buena cervecita.

–          La muerte, eso siempre es verdad, antes o después se llegará.

No le voy a poner que a veces pienso que mejor que pronto que tarde, no vaya a ser que se lo tome a mal y al pie de la letra y piense en encerrarme.

4-      Un color.

Esta es fácil, no hay tantos, aunque siempre estoy dudando, y me va por épocas, bueno pongo varios, no soy muy original en los gustos, con lo que por ahí no pilla, en rarezas a estudiar.

–          Azul, rojo, verde.

5-      Un deseo.

Esta está clarísima.

–          Tener mucha pasta, quiero decir dinero.

6-      Una virtud.

Puf, esta creo que la dejo en blanco, ya empieza lo que me temía, la doctora me va a tomar por tonto, la mitad del cuestionario con “no sabe”, si es que, ¿quién me hizo venir a mí?

–          No sé. Creo que ninguna.

7-      Una frase.

Mal vamos!!

–          No sé. No suelo memorizar frases, ni las mías.

8-      Un sueño.

Este ya le he dicho, pero supongo que no penalizaran repetir respuesta.

–          Que me toque una Lotería Primitiva de esas millonarias, es decir tener mucha pasta.

9-      Un defecto.

Esta es fácil de contestar, lo imposible sería poner todos.

–          Supongo que muchos, no me los voy contabilizando.

10-   Como este cuestionario va dirigido a personas que escriben ¿qué significado tiene para ti una hoja en blanco?

Coño, y como sabía que escribía, ah! Joder, si se lo he dicho antes. Pero entonces tiene diferentes tipos de test, que curioso.

–          No tiene ningún significado, está en blanco, no hay nada.

Supongo que esto iría por el rollo ese de los escritores y el miedo al bloqueo en la hoja en blanco. A mí me ha recordado la obra de teatro “Arte”.

11-   ¿Escribes por necesidad o por afición?

Otra pregunta rara, qué quiere decir por necesidad, ¿Que es un trabajo, y necesitas escribir para vivir? Me lo tomaré así para contestar, pero también podría tomarse como que si no escribo, mi vida no tiene sentido, que necesito expresarme y exorcizarme con la escritura.

–          Afición.

12-   ¿Pones música en el espacio?

Sí en el “espacio sideral”, ja, ja. Bueno me centro que se me va la cabeza y la doctora ya me ha mirado un par de veces, debo ser que voy lento.

–          Sí, para completar lo que escribo, va relacionado siempre con lo escrito, es otra manera de dar el mismo mensaje del texto, pero en bonito.

13-   ¿Eres una persona sentimental?

–          No lo sé seguro, soy un poco “raspa”, pero creo que en el fondo sí, algo ñoño debo de ser.

14-   ¿Si quisieras tener un único sentimiento cual elegirías?

Ya estamos con las elecciones, si dudo de todo, cómo voy a elegir entre tanto.

–          No quiero tener solo uno.

15-   Una frase.

Esto debe ser una trampa, yo creo que ya me preguntaron por ello; voy a releer, je, je ahí está. Sí, seguro que es trampa para ver si contesto diferente.

–          No suelo memorizar frases, ni se me quedan, debo tener memoria de pez para eso.

16-   Una pregunta.

Debe ser que si yo tengo alguna pregunta, pero si no tengo el interlocutor, no sé qué preguntar.

–           No tengo pregunta.

17-   ¿Si desearas algo que pedirías?

El test de la doctora es un poco repetitivo, deben ser preguntas de control para ver si eres bipolar o algo así, ya van tres preguntas sobre lo mismo, (Un deseo-un sueño-pedir un deseo)

–          Ya lo dije, mucho dinero.

18-   ¿Cuando escribes que sientes?

La verdad es que es difícil, tendré que analizarme la próxima vez que escriba, pero creo que si escribo no siento, y viceversa, me tengo que centrar en una de las cosas, con lo que creo que no siento nada en especial.

–          Si seré capaz de escribir y expresar bien lo que tengo en la cabeza todas ahí amontonadas y sin orden.

19-   ¿Creyente?

Supongo que esto va por el tema Teológico.

–          No.

20-   De no ser creyente, ¿en qué crees?

Seguro que voy a quedar fatal a partir de ahora si vamos por este camino.

–          En nada.

21-   ¿Qué esperas de la vida?

Lo dicho, fatal.

–          Nada.

22-   ¿Qué significado tiene para ti el amor?

Empezamos con las preguntas sin respuestas, vaya!!, y voy de mal en peor.

–          No lo sé, yo me lo suelo preguntar. Supongo que un sentimiento de bondad, de querer compartir, de desear lo mejor para los demás.

23-   ¿Cómo te consideras como persona?

Esta casi sobra diría yo, no creo que nadie diga que se considera un “cabrón”

–          En general buena persona.

24-   Tienes un espacio, o un blog ¿por qué?

Esta  no sé a qué viene, si lo sabe, que estoy en la consulta por ello.

–          Sí, para publicar mis historietas y si hay suerte, que alguien lea lo que escribo.

25-   ¿Crees que eres una persona a la que se le reconoce su valía?

Otra de esas complicadas de responder…

–          Quiero creer que sí.

26-   ¿Qué esperas del amor?

Ole, y ole, si no sé lo que es con certeza, cómo voy a esperar algo de ello…, Qué pongo sin parecer un monstruo!

–          Que me ayude a ser feliz o al menos a no ser infeliz.

27-   Y una última pregunta ¿qué le pedirías a la vida?

– Ser feliz (aunque no sé muy bien que es eso de la felicidad) y morir sin dolor.

28- Por último, haz sugerencias de lecturas o música o películas, que te gustaron y recomendarías.

No me gusta recomendar y sugerir, pero puedo poner algunas de las cosas que me gustaron leer cuando era joven y que me dejaron marca,  y algunas músicas y películas también.

–          Libros:

-El camino, M. Delibes; La sombra del ciprés es alargada, M. Delibes; La insoportable levedad del ser, M. Kundera; El lobo estepario, H. Hesse; El Principito, A. Sant-Exupéry; El señor de las moscas, W. Golding; Walden Dos, B.F. Skinner; Fahrenheit 451, R. Bradbury; La casa de los espíritus, I. Allende; El rayo que no cesa, Miguel Hernández; Geografías, Mario Benedetti.

-Nota: Hay otros muchos posteriores, pero estos fueron el origen de todo.

–          Música:

-No soy un gran melómano, y soy malo para recordar. Algo que me acompañó muchas veces y tan presente que no es necesario echar mano de la memoria,  son: “Adagio”, Albinoni; “Canon” Pachelbel; “Las cuatro Estaciones”, Vivaldi; “Preludio para Siesta de un Fauno”, C. Debussy; “Bolero”, M. Ravel. Y muchas cosas de Mozart, Bach, Verdi…

-Música contemporánea: Todo el álbum “Wish you were here” de Pink Floyd. Serrat, Sabina, Silvio Rodríguez, Aute. Luego con los años se unieron otras muchas músicas más.

–          Películas:

-El increíble hombre menguante, El hombre del traje blanco, La vida de Brian, El jovencito Frankestein, Un hombre lobo americano en Londres, Martín H, Un lugar en el mundo, Lugares comunes, y algunas otras.

Quizás con esta parte final, la doctora entienda mejor de donde vienen mis “problemas” y como ayudarme… aunque en el fondo creo que no necesito ninguna ayuda, me parece que a la siguiente sesión no asistiré. Si por lo menos estuviese buena.

 

 

*Ketama nos acompaña el relato y ayuda a autoconvencernos de que no estamos algo tarados, como el mismo personaje del texto hace creyendo que no necesita ayuda.

   

        **Aclaración sobre este texto:

No soy dado a seguir los premios que suelen llegarme tipo Liebster y similares, de los de preguntas a las que responder y hacer una cadena y demás. Estoy muy agradecido a quién me los otorga, eso está claro, hace que otra gente venga a leerme, pero me gusta más contar historias que estar contestando peguntas e imaginando que preguntas hacer a más gente (ésta es mi parte huraña). Pero a veces veo que dentro de lo que se propone hay una posibilidad de juego y divertimento con ello,  entonces me lanzo a intentar hacer algo para participar. En este caso Karmel, me propuso como “reto” un test, (las 27 preguntas del relato) y Bebe otorgándome el Liebster hace la sugerencia de seguir la cadena, pero sin preguntas si no que diésemos sugerencias de lectura, música, etc… (Pregunta 28 del relato). Y cuando estoy con el texto ya en la cabeza, Tania también me propone de nuevo para el Liebster, que amablemente le declino.

Acabando, valga esta entrada para agradecer a las tres y a todos los anteriores que antes lo hicieron (disculpadme por no nombraros uno a uno) y a los futuros que puedan venir a premiarme, el pensar en mi blog como algo que pueda interesar.

No estamos locos

ketama1

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