Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , , ,

los-siete-pecados-capitales-de-la-lectura

Adwoa me condena al purgatorio hasta que no expíe mis pecados capitales con la lectura, con los libros y los autores. En un principio, yo quiero resistirme, no me gustaron los confesionarios nunca. No soy amigo de las sotanas y los capillitas, y las iglesias me alteran, no los templos, sino la organización eclesiástica cualquiera sea su creencia y su dogma.

Pero finalmente aquí me muestro, dando vaga respuesta a las preguntas relacionadas con los pecados y los libros, más por su interés de conocerme (según dice, le costó bastante interesarse y querer seguir mis escritos), que por mi interés en confesar.

Como el blog está centrado en relatos y poesía, he decidido contestar de dos maneras: Una escueta y directa, tipo test y otra un poco más acorde con el blog, más trabajada e inventada para entretenimiento de todos y con el placer que me provoca contar historias ficticias y apoyadas en el quicio de mi recuerdo manipulado. Que cada uno elija el que más le guste. 

**NA: Al final del todo encontraréis los pecadores que he seleccionado para este juego al que me he prestado.

Versión Test.

Avaricia: ¿cuál es tu libro más caro y el más barato? Mis compras suelen ser los libros normales, nada de ediciones fabulosas, la horquilla entre los 5 y 30 euros creo que es lo que gasto.

Ira: ¿con qué autor tienes una relación amor-odio?  Ira suena fuerte y no es un sentimiento real, pero sí que hay un autor que me fastidia por lo bien que escribe y te alarga una historia para luego en pocas páginas dar por zanjado el libro, quizás lo adivinasteis: Javier Pérez Reverte

Gula: ¿qué libro te devoras una vez tras otra? No soy de relecturas, pero reconozco que “El Principito” es el libro al que he recurrido varias veces.

Pereza: ¿Qué libro no has leído por flojera?  Son muchos los aplazados, más que por flojera por pensar que no es el momento, que ya tendré tiempo de su lectura. Aunque hay uno que dejé a medias y le tengo pendiente, como una espina y es Ulises de Joyce.

Orgullo: ¿De qué libro hablas para sonar intelectual? No me gusta sonar intelectual, quiero decir  tener esa pose, sobre todo si es potenciada para distanciarme o parecer por encima de los demás. Considero que he leído tan poco que casi soy un analfabeto, hay tanto por aprender.

Lujuria. ¿Qué encuentras atractivo en los personajes femeninos o masculinos? No soy mitómano, con lo que si en la vida real no hay cabida para ello, no encuentro atractivo tampoco en los personajes escritos cánones lujuriosos a los que seguir.

Envidia: ¿Qué libro te gustaría recibir cómo regalo? Cualquiera que venga regalado con cariño.

 

Versión Relato.

“Los siete pecados librescos”

La fiebre. La fiebre le tiene empapado y algo desorientado. Se despierta a cada rato, la vigilia le aturde el pensamiento, desea seguir durmiendo y no lo consigue. Frío. Suda por la calentura que a la vez le provoca escalofrío. Sed. Tiene sed pero no quiere levantarse en busca del agua que se la aplaque, teme caerse en el trayecto. Da vueltas en la cama y la mente se le llena de pensamientos. Vértigo. Siente el mareo y la enfermedad que no sabe de dónde viene. A la cabeza le van y le vienen recuerdos, historias  que se le mezclan y confunden, sin discernir lo real de lo ficticio, de aquello leído de lo otro vivido, de lo deseado y anhelado con lo hecho y realizado.

Como aquel Quijano, se le presentan batallas idealizadas, palabras que le enfadan a veces, y otras que le alegran y agradan. Se le aparecen los libros leídos y los aplazados, le angustian estos últimos, los postergados, puesto que siente que ya no tendrá tiempo de resarcirse con su lectura retrasada, se da cuenta de su pecado de Pereza, y se pregunta ¿Qué libro no ha leído por flojera? , y se le amontonan y amalgaman unos y otros y otros más, que fue dejando por desidia, porque estimaba que tendría tiempo de ello, en un tiempo futuro cuando no le quedasen más que ganas para la lectura. Tantos son que se avergüenza y siente la Ira, pensando en los libros leídos que lo defraudaron y evitaron que otros fueran leídos, y se pregunta: ¿Con qué autor tiene una relación amor-odio? Y no sabría contestar, le aparecen caras pero no podría concretar, aunque en su delirio quizás se le fija una faz con más nitidez, ese que le gusta en su contar pero que le engaña y decepciona una y otra vez con sus finales, y ve su tez delgada y poblada de corta barba, es Perez-Reverte. Ese rostro, no sabe muy bien por qué le trae otro rostro, iniciático en la lectura para él, alguien que siendo colegial le inoculó el virus  de los libros, y traga saliva, siente la boca seca, siente palpitaciones al advertir su pecado en esa infancia, pecado de Avaricia, cuando quería coleccionar libros que compraba semanalmente y que luego no leía y quedaban en la estantería, en ese impulso de coleccionismo infantil, absurdo y pasajero por no tener dinero. Y el tema pecuniario le lleva a preguntarse: ¿Cuál es el libro más caro y el más barato que nunca compró?, dándose cuenta de que no gastó nunca ni mucho ni poco, siempre fue en término medio, sin locuras pero sin escatimar en pasta dura, que prefiere a las ediciones de bolsillo que son ahora su sino, pero no Envidia, a quien se compra las primeras ediciones, con grandes letras y amplios márgenes, y con la excitación visual de bellos libros se pregunta: ¿Qué libro le gustaría recibir cómo regalo?, y no encuentra preferencia, hoy se siente a salvo, y en su purgar pecados entiende que lo importante es de quién viene ese regalo. Todo gira a su alrededor, y a la vez él avanza, en un vaivén desquiciado de mente ida, y huido el entendimiento por el sueño extraviado, esto que está sintiendo es como una catarsis, un purgatorio donde espiar sus pecados de soberbia intelectual, por ser lector habitual, y piensa quizás en haber pecado de Orgullo por ello, pero enseguida lo rechaza, darse respuesta a su pregunta, ¿De qué libro habla para sonar intelectual?, sabiendo que no lo hay, que nunca utilizó ninguna lectura para sonar letrado y en boga, y al reflexionar a este respecto, recuerda sus lecturas y las que le marcaron, quizás más por su mensaje, y se cuestiona: ¿Qué libro devora una vez tras otra?, que le lleva al pecado de la Gula, de degustar de vez en cuando para paladear sus letras, y aunque no es muy dado a relecturas, tiene que reconocer que de vez en cuando,  pasado el tiempo, cae por las páginas de “El Principito” para dejarse llevar por su magia y su sabiduría. Y siendo ese personaje protagonista tan blanco y limpio de corazón, se da cuenta de que no cae en el pecado de la Lujuria, cuando se pregunta: ¿Qué encuentra atractivo en los personajes femeninos o masculinos?, la lujuria no está en lo leído, y la piensa de carne y hueso. Y la noche avanza y con este pensamiento último cae rendido, como Alonso en su último retiro. Y busca un cuento de aquellos que ha leído que lo tranquilice y dé un respiro, en espera del amanecer que le saque de este delirio de fiebre y desvarío. Enfermo del amor y desdicha, de las vidas de otros encontradas en los libros, queda vencido.

 

*Para finalizar, como siempre música para el texto. Esta vez Serrat nos canta, el gran poema de León Felipe, que como nuestro protagonista queda Vencido en su batallar con la vida y los libros.

Vencidos

Serrat - Mediterráneo

**Para completar el juego al que me presté, tengo que nominar unos pecadores para que hagan lo mismo, responder a las preguntas, yo pondré los nombres pero si alguno pasa de hacerlo, lo entiendo, yo soy de su pensamiento y esta vez me traicioné.

***Ellos 7 y los motivos:

Dessjuest, para saber si su pasión por el ciclismo está ligada a los pecados de la lectura.

Nergal, para encontrar las raíces del Nergalés.

Inspi, para encontrar las fuentes de ese romanticismo.

Comedieta, porque sé que últimamente no escribe y así la obligo a poner unas líneas, y de paso saber algo más de ella.

Ana Azul, me intriga esa pasión suya por las listas con curiosidades, a veces estrafalarias.

Kátharsis – Masalladelapalabra, para saber algo más de esos ojos hipnóticos.

Después del sexo, porque seguro que Carlos me sorprende con sus respuestas.

Anuncios