Etiquetas

, , , , , , , , , ,

La felicidad se le está marchando sigilosamente, o pudiera ser que ya estuviese desaparecida al sentarse esta tarde en este lugar, antes de que todo empezase. No es normal que lo acontecido en las últimas horas, ¿qué horas? Ni siquiera han pasado horas, quizás como mucho un par de ellas. Ya el tiempo para él se le está haciendo elástico. Le parece mucho rato el que llevan compartiendo mesa, compartiendo espacio y lugar, compartiendo presente. Todo se le arruinó hoy, o eso cree. Aunque realmente empieza a desembarazarse de este sentimiento de inquina hacia la persona que hasta hace un momento era alguien desconocido y que de pronto se transmutó en su voraz enemigo. Devorando su presente, dejándole sin futuro o al menos sin el futuro que tenía pensado. Meditándolo bien, él no tenía pensado nada para los siguientes días, ni años, él se dejaba llevar, feliz de estar siempre en un presente constante, presente que avanzaba con él tranquilamente, sin sobresalto, emparejado con ella, que hoy no la ve ya con él, en ese presente continuo que sería su futuro. Infeliz se siente en este instante, en el que se regodea de su mala fortuna, que lo ha llevado a este pensamiento perentorio, con la urgencia de encontrar respuesta a este sentir. Acuciado por estas dudas, por este tenebroso pensamiento, temeroso de lo que pasará a partir de ahora, está ausente de la conversación de ellas de la que desde hace rato intenta evadirse. No logra taponar mentalmente sus oídos para evitar la entrada de los sonidos, para que éstos no le transmitan a su mente el sentido que tienen y conllevan esas palabras dichas y apuntaladas con los argumentos de las situaciones revividas. Vuelve a oír y entender las frases que quisiera no comprender, para no asimilar este nuevo presente, que ve que no soporta tal cual se le aparece. Ese presente de él y de ella, la pareja que quiso ver eterna y no lo es, no lo será.  Mira a la amiga, la mira escrutadoramente, intentando averiguar el motivo de la llamada, ella que no estuvo nunca presente, que solo estuvo como referencia literaria, solo como nombre, como el título de un libro que se sabe que existe pero no se ha leído. Así era ella hasta hoy. Hacerse carne ella y sentir la fiebre él, ha sido uno. Se le ha clavado en el costado como una daga, un dolor que avanza y penetra, pero no hace sangre, el flujo lo siente interior, se desangra hacia dentro, y él piensa que hará que se ahogue, ya en el baño, lo sintió, sintió que el líquido le llegaba a la garganta que le asfixiaba, aunque allí se repuso tragando fuerte. Pero aquí con la mirada penetrante en ella, no lo consigue tan fácilmente, respira como si le faltara el aire, como si ya no fuese a quedar oxígeno para todos los que allí están, pero ellas ni se dan cuenta, de que está algo lívido, marmóreo, con los ojos demasiado brillantes, para estar bien. Pasa desapercibido, ante ellas, y el dolor se agudiza, es transparente ante aquellas dos mujeres, es como no ser. Mira a la amiga de su pareja, que no siente como amiga suya, de él. La observa y se dice que es guapa, que sí que tendría un buen revolcón con ella, hace una mueca de media sonrisa por este pensamiento, cómo somos los hombres se dice, hasta en estos embates, fugazmente nos olvidamos del dolor amoroso por un deseo de sexo, por una imagen que nos despierta la libido y todo el deseo sexual nos aborda de manera frenética. Dirige la vista a su pareja, que en tiempos no quiso ser su pareja, pero él insistente gano para si aquella guerra dando la vuelta a esos primeros rechazos ante sus intentos de conquista amorosa. Esta vista de ella, frente a él, le hace pensar en ese presente  que se le hace reciente en el que le molestaba su amor y él luchó contra su breve rechazo y hoy se siente triste por haber ganado aquella batalla, y se pregunta de que sirvió, si ahora hubiese preferido perecer en aquellas trincheras imaginarias tras el teléfono, con llamadas insistentes, suplicatorias, con peticiones de citas, que ella eludía con largas, pues en ese momento le molestaba su amor.

 

*El protagonista del relato recuerda esos inicios con la pareja, en el que su amor era rechazado y era molesto para ella, como Silvio Rodríguez que nos canta y nos describe como es ese amor suyo que molesta.

Por quien merece amor

Anuncios