Etiquetas

, , , , , , , , ,

Hace un par de días me desperté azarado y no sabía muy bien porqué, solo noté que me faltaba algo. Me incorporé de la cama, estaba solo, completamente solo, tampoco era demasiado raro estarlo, desde hace tiempo lo estoy, pero mis miedos, mis inseguridades y mis angustias vinieron todas de golpe a buscarme, a sacarme de la habitación. Me hicieron recorrer la casa entera, yendo al salón primero, después a la cocina, y todo estaba solitario. Volví al dormitorio y la cama estaba vacía, iluso pensé que allí lo encontraría, te encontraría. Me puse a pensar qué estaba sucediendo, a qué se debía este estado de ánimo, qué me pasaba. No había pensado en los últimos días, en los últimos tiempos, pero de repente me vino toda la conciencia, a visitarme, a avisarme, que algo me estaba ocurriendo. Toda la congoja se me agolpó en la garganta. Llevo dos días sin poder recrearlo, sin hablarlo y sin escribir sobre ello. Era tanta la rabia y tanto el dolor que me visitó que no podía afrontarlo, no quería enfrentarme a ello, ni revivir ese estado interior, no quería proyectar imágenes que derivasen de unos momentos de agobio y aflicción. La inquietud se había apoderado de mí, la opresión se adueñó de estos días que me hicieron recordar que todo un mes había pasado de largo, que otro año más lo borré, y me salté treinta días de mi vida. Él, que tiene que ser lluvioso, queda seco, más que seco desértico, sin nada que lo habite, y pasa raudo, como si no hubiese existido. Él, que estuvo tan lleno de vivencias compartidas aparece sumido en un vacio conmovido. Te borré con tantas ansias que me llevé por delante todo un mes. Y cada año me digo que no debe ser así, que el daño me lo hago a mí mismo, por desperdiciar esta vida que es la única que tenemos y que no se repite, que lo que no vivamos, que el tiempo no “vivido” nadie nos lo devolverá, pero caigo en el mismo error una y otra vez, año tras año y ya van demasiados. Y el mes que deber ser de la explosión de la primavera, de los nuevos proyectos, de dejar atrás lo gris, lo invernal y que debería transformarse en luz y color, y transmutarse en alegría y diversión, en búsqueda de nuevos planes y que pase lo triste y frío, para encontrar la calidez de un sol nuevo, que haga olvidar ese otro que se extinguió y dejó de calentar, de dar vida a un futuro en común, desaparece de mi horizonte. Y resulta que todo eso me lo pierdo, quedo frustrado cada vez que llegan estos tiempos, y me doy cuenta que mi recuerdo vital último es de marzo y hoy ya me encuentro en mayo, y maldigo a quién me robó el mes de abril, y te maldigo por visitarme siempre el primero de mayo, para hacerme ver que otra vez ganaste y me borraste el mes de abril.

*Sabina se pregunta quién le robó el mes de abril, pero el protagonista de nuestro relato no se lo pregunta puesto que cada año lo tiene muy presente, es alguien que le robo el corazón y en él se llevó todo un mes.

¿Quién me ha robado el mes de abril?

Anuncios